abril 29, 2026
fatima

Por Socorro «Coco» Valdez Guerrero

Estamos solas. ¡No, no lo estamos! Solas estuvieron Fátima e Ingrid, y ahora muertas. Sola estuvo, ella que denunció violencia y luego la mataran. Solas las que están en un baldío, en una maleta, en un tiradero, en un canal o en una casa, y no las encuentran ni las buscan. Solas están otra, están los niños, los adolescentes, esas jóvenes que sólo fueron un número de averiguación o una estadística para alertar violencia de género o feminicidio.

Solas ellas, que sufren violencia en privado o esos pequeños que los acechan cotidianamente para violarlos, golpearlos y luego matarlos. Solas, solos y abandonados de gente trastornada, de asesinos impunes, de agresores que los matan. Solos y sin nadie que investigue para aclarar, para detener homicidio. Solas aquellas que no tienen rostro y olvidan las autoridades, pero sus familias aún les lloran.

Solas para ellas, para ellos, para esos funcionarios, jueces, ministerios públicos y policías que no ofrecen justicia, que no dan seguridad, que no frenan. Solos para una fiscal, para una jefa de gobierno, un gobernador o un presidente de la República, que le preocupa más las pintas o lamentarse, condena y hasta después hipócritamente te acompañan a sepultar a tu hija, a tu hijo para después sí, después, dejarte nuevamente sola con el dolor.

Sola, porque sepultan ese crimen en sus mentes, como está sepultado el cuerpo de tu esposa, de tu hija, de tu hermana, de tu pequeña. No sólo estamos solas, estamos abandonadas de la justicia, vulnerables al acecho de asesinos, de violadores, de golpeadores. Solas, pero cerca, muy cerca de mentes torcidas. ¡Basta de estar solas! Unámonos para tenernos nosotras, para cuidarnos, para protegernos, para apoyarnos.

No, no estamos solas, estás tú, estoy yo, ellos, y aún nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros sobrinos, la vecina que, con su inocente voz y sonrisa, nos saluda. No estamos solas. Nos quieren dejar solas, aisladas, con miedo, con temor y abandonadas a la muerte. Y no, ¡saquemos la casta! Saquemos esa garra de mujer, de leona, de hiena, de fiera que cuida y se cuida. Que proteje, que se defiende del abandono gubernamental. No es de colores, no es le pasó a ella, a tu vecina, a tu conocida, hoy te puede pasar a ti, a mi, a ellas, a todos. No permitamos nos dejen solas o maten a nuestros hijos. Somos más y más fuertes. Somos muchas, somos muchos. Son menos los trastornados, son pocos esos funcionarios, esas mujeres que se dicen autoridad, y nos abandonan. Lloremos, pero gritemos dolor con acciones.

Vamos a tomarnos las manos y ser una, no sólo para manifestarnos. No solo para gritar, sino para cuidarnos, cuidarlos a ellos que están indefensos. Por ellos, por ellas, debemos actuar. Ya no necesitamos que nos acusen y nos griten que somos irresponsables o culpables de formar mentes torcidas, que no frenan. Tampoco dejemos que sólo filtren cómo vivimos y qué somos para justificar su omisión e incapacidad. Somos más que una fiscal, que una jefa de gobierno, que un gobernador, ese de un estado, el de México con más feminicidios, que guarda silencio y no se conduele como las otras ni se asoma. Somos más que una policía que no investiga, que preventivos que sólo cuidan bienes y no personas y menos niños. Que sólo detienen borrachos o adictos, que sólo te extorsiona, pero no descubren secuestradores ni asesinos que ronda para matar a tus hijos.

Sí, por ellos estamos solas, pero nosotras somos más y sabemos como cuidarnos unas a otras. Como ayudar a nuestros hijos, como no estar abandonarlos ni dejarlos vulnerables. Ellos y ellas nos necesitan. No caigamos sólo en condolernos, en horrorizarnos y abandonar a quienes amamos. A nuestros niños, a aquellos adolescentes, a esos jóvenes, que sí están vulnerables, que a veces no saben ni cómo cuidarse. No dejemos que les trunquen sus sueños ni una fiscal active un protocolo de feminicidio, ya muertos. Nosotras podemos actuar inmediato. Nosotras podemos no cerrar los ojos y detener esa violencia en nuestro hogar, en otros hogares. Ellas que son mujeres, fiscales, gobernadoras, legisladoras no lo hacen, hagámoslo nosotras. Ella, Ernestina Godoy, ofrece justicia a muertos, nosotras hagámoslo a vivos. Y a ella acusémosla de cómplice por indolente.

Nosotras podemos prevenir y hacer justicia antes que mueran, antes que desaparezcan. Ella apenas descubre y acepta, cadenas de negligencia en instituciones, nosotras lo vivimos cotidianamente. ¡Detengámoslos! Ambas, Godoy y Claudia Sheinbaum, sí, son mujeres, y autoridad, pero ellos también, él, Alfredo del Mazo, que cree que rosa es la muerte, que creen que un color da justicia. Justicia y no impunidad, para qué, si su cuerpecito fue violentado y la dejaron sola. Si sus instituciones, como el DIF, que conocen de violencia, omiten prevenirla. Si autoridades, revisan protocolos, después de desaparecidos y muertos

Si, sí, estamos solas, en senderos iluminados de muerte. Sola con cámaras vigilando como desaparecen nuestros hijos. Nos dejan solas, ellos, pero nosotras, ¡no estamos solas!

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