mayo 31, 2026
gera blas

>> San Blas y la ventaja política que empieza a dibujarse.

Por Manuel Rueda

En política hay momentos que, sin ser oficiales, funcionan como señales. No son campañas, no son destapes formales, pero sí mensajes que la clase política entiende perfectamente.

Uno de esos momentos ocurrió recientemente en San Blas durante la visita de la presidenta municipal de Tepic, Geraldine Ponce.

Convocada por la Asociación de Transportes Organizados Línea Roja, la alcaldesa capitalina acudió como invitada especial a la cabecera municipal del histórico puerto. Lo que siguió fue una escena que, para quien observa con atención la política nayarita, resulta difícil de ignorar: aplausos, pancartas, consignas… y un coro repetido que se escuchó en varias ocasiones: “¡gobernadora, gobernadora!”.

En política, ese tipo de expresiones rara vez son casualidad.

Durante su intervención, Geraldine Ponce recordó que buena parte de la obra pública realizada en Tepic ha sido posible gracias al respaldo del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y ahora de la presidenta Claudia Sheinbaum. Es un mensaje que no sólo reconoce apoyos institucionales, sino que también subraya una alineación clara con el proyecto político que hoy gobierna el país.

La alcaldesa habló de obras concretas: la rehabilitación de calles, la iluminación de la capital y sus comunidades rurales, y especialmente el anunciado puente de la avenida Colosio, una infraestructura esperada durante décadas para resolver el conflicto vial que genera el paso del tren en una de las zonas más transitadas de Tepic.

Ese tipo de anuncios forman parte de la lógica política más conocida: los resultados de gobierno como carta de presentación hacia el futuro.

Pero más allá del discurso, el ambiente del evento dejó ver otra realidad: la carrera política rumbo al gobierno de Nayarit, aunque todavía no sea oficial, ya se mueve en el terreno de la percepción pública.

Y en ese terreno, la alcaldesa capitalina parece haber tomado la delantera.

No porque la contienda esté definida —en política nada lo está hasta el final—, sino porque en la construcción de liderazgo hay factores que pesan: presencia territorial, visibilidad mediática, cercanía con el proyecto nacional y, por supuesto, capacidad de convocatoria.

San Blas fue, en ese sentido, algo más que una visita política.

Fue también una fotografía del momento que vive la sucesión en Nayarit.

Y si hoy se observa con frialdad el tablero político, hay algo que comienza a perfilarse con claridad: en esta carrera, al menos por ahora, Geraldine Ponce corre adelante.

1 pensamiento sobre “Cuando una plaza grita “gobernadora”

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