abril 15, 2026

Incivilidad canina en parques públicos: riesgo infantil y deterioro del entorno biosocial

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perros

“Nos acostumbramos a la violencia

y esto no es bueno para nuestra sociedad.

Una población insensible es una población peligrosa”.

Isaac Asimov, humanista y escritor,

maestro de la ciencia ficción.

Por Pedro Gonzales Castro y

Rutilo Tomás Rea Becerra

Introducción

Los parques públicos son espacios esenciales para el juego infantil y la convivencia familiar. Sin embargo, su uso se ve comprometido por prácticas de incivilidad de algunos propietarios de perros, como permitir que circulen sin correa, sin bozal en el caso de razas de alta potencia física, o abandonar sus heces. Estas conductas no son simples molestias: constituyen formas de microtiranía urbana que ponen en riesgo la integridad y el bienestar biopsicosocial de los niños.

Micropoder e incivilidad en el espacio público

Permitir que un perro suelto domine el espacio infantil impone la voluntad del dueño sobre la comunidad, un ejemplo de microfísica del poder (Foucault, 1977). Desde la teoría del reconocimiento, esta falta de consideración hacia las familias equivale a invalidación social (Honneth, 1995; Fraser, 2000), especialmente cuando se normalizan los riesgos o se minimizan las preocupaciones de los cuidadores.

Seguridad infantil, riesgo físico y salud pública

Los niños son los más vulnerables ante mordeduras, con casos frecuentemente subreportados (Beck & Jones, 1985). Las heces caninas abandonadas representan un riesgo sanitario documentado, ya que contienen parásitos y patógenos peligrosos para los menores (CDC, 2016; Coleman & Robinson, 2016; Smith & Colwell, 2009). Además, estudios ambientalistas confirman la presencia de contaminantes zoonóticos en suelos de parques (Journal of Environmental Health, 2017).

Diversas organizaciones recomiendan estrictas medidas de control físico y responsabilidad en espacios públicos (AVMA, 2019; RSPCA, 2020; FEDIAF, 2022), en consonancia con la NOM 042 SSA2 2015, que regula la posesión responsable de animales. En Jalisco, la Ley de Protección y Cuidado de los Animales del Estado de Jalisco obliga al uso de correa (art. 34), al bozal en perros de manejo especial (art. 35) y sanciona el abandono de heces en áreas verdes (art. 46).

Neurobiología del estrés en niños y familias

La presencia de perros sueltos, especialmente de razas potentes, activa en los menores circuitos de amenaza asociados a la amígdala, afectando su sensación de seguridad (Lederbogen et al., 2011; Meyer Lindenberg, 2022). Desde la perspectiva de la carga alostática, la exposición repetida a incertidumbre y riesgo incrementa la activación del eje HPA, deteriora la regulación emocional y favorece la hipervigilancia (McEwen & Wingfield, 2010; Slavich, 2016). También se ha demostrado que el entorno impredecible aumenta la sensación de indefensión aprendida (Bloomfield et al., 2019).

Para los padres, la vigilancia constante ante posibles incidentes reduce su bienestar y limita el uso del parque. Un estudio reciente muestra que los perros sin correa disminuyen la percepción de seguridad y restringen el juego libre infantil (Hansen & Clough, 2021).

Conclusión

La incivilidad canina en los parques no es un problema menor: compromete la seguridad infantil, genera riesgos sanitarios y produce estrés sostenido en las familias. Garantizar parques seguros requiere hacer cumplir la normativa vigente, promover responsabilidad ciudadana y priorizar el derecho de los niños a espacios públicos protegidos y saludables. La convivencia solo es posible cuando el respeto al entorno compartido prevalece sobre la comodidad individual.

En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias

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Bloomfield, M. A., McCutcheon, R. A., Kempton, M., Vreeker, A., & Howes, O. D. (2019). The effects of psychosocial stress on dopaminergic function: A systematic review. eLife, 8, e46797. https://doi.org/10.7554/eLife.46797

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Coleman, D., & Robinson, P. (2016). The public health implications of dog fouling: A review. Environmental Health Review, 59(2), 21–28.

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Fraser, N. (2000). Rethinking recognition. New Left Review, 3, 107–120.

Gilchrist, J., Sacks, J. J., White, D., & Kresnow, M. (2008). Dog bites: Still a problem? Injury Prevention, 14(5), 296–301. https://doi.org/10.1136/ip.2007.016220

Hansen, S., & Clough, M. (2021). Off-leash dogs in public parks: Risk perceptions and parental protective behaviour. Journal of Environmental Psychology, 76, 101614.

Honneth, A. (1995). The struggle for recognition: The moral grammar of social conflicts. MIT Press.

Journal of Environmental Health. (2017). Dog feces as an urban contaminant: Pathogen risks for children. Journal of Environmental Health, 79(8), 24–31.

Klauser, F. (2018). Micro-geopolitics of public space: Safety, risk and animal regulation. Routledge.

Lederbogen, F., Kirsch, P., Haddad, L., Streit, F., Tost, H., Schuch, P., … Meyer-Lindenberg, A. (2011). City living and urban upbringing affect neural social stress processing in humans. Nature, 474, 498–501. https://doi.org/10.1038/nature10190

Ley de Protección y Cuidado de los Animales del Estado de Jalisco. (2012, última reforma 2023). Gobierno del Estado de Jalisco. https://periodicooficial.jalisco.gob.mx

McEwen, B. S., & Wingfield, J. C. (2010). Allostasis and allostatic load. En Encyclopedia of stress (2.ª ed., pp. 135–141). Academic Press.

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Sacks, J. J., Kresnow, M., & Houston, B. (1996). Dog bites: How big a problem? Injury Prevention, 2(1), 52–54. https://doi.org/10.1136/ip.2.1.52

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Slavich, G. M. (2016). Life stress and health: A review of conceptual issues and recent findings. Annual Review of Clinical Psychology, 12, 393–421.

Smith, E., & Colwell, R. (2009). Exposure of children to zoonotic pathogens through dog feces in parks. Zoonoses and Public Health, 56(7), 347–353. https://doi.org/10.1111/j.1863-2378.2008.01180.x

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