abril 29, 2026

Incongruencia absoluta contra la libertad de expresión

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soldada

Por Sergio Mejía Cano

La sospecha en tiempos de inteligencia artificial

Si bien ahora, con el galopante desarrollo de la inteligencia artificial, se deben tomar con mayor prudencia las imágenes de video y las fotografías que circulan tanto en redes sociales como en medios informativos, también es cierto que esta misma realidad obliga a verificar con mayor rigor la información para no caer en noticias falsas o tergiversadas. Hoy, dudar no es desconfianza: es responsabilidad periodística.

El sismo y la interrupción de la conferencia

El pasado 2 de enero, un sismo con epicentro en el estado de Guerrero se sintió en varias regiones del país, incluida la Ciudad de México. Durante el movimiento telúrico, la conferencia matutina que ofrecía la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue interrumpida, y tanto reporteros como funcionarios comenzaron a evacuar el Salón de la Tesorería en Palacio Nacional, acompañando a la mandataria hacia el exterior.

Una orden en la vía pública

Ya en la calle, comenzaron a circular en redes sociales diversos videos en los que se observa a una mujer con uniforme militar solicitando de manera reiterada a los reporteros que dejaran de grabar. Aunque, por lo que se aprecia, dicha petición fue ignorada, el hecho en sí resulta inquietante: la orden se dio en un espacio público, a plena vista y sin fundamento legal aparente.

La paradoja del discurso presidencial

Lo verdaderamente llamativo es que la mujer uniformada se encontraba a escasa distancia de la presidenta, lo que permite suponer que la mandataria escuchó y vio claramente lo que estaba ocurriendo. Más aún, instantes antes de la interrupción, la propia presidenta había reiterado su defensa de la libertad de expresión, particularmente al responder preguntas sobre casos de periodistas acusados de terrorismo o ataques políticos en Veracruz y Puebla. La escena se vuelve paradójica: mientras se defiende el derecho desde el discurso, se tolera su restricción en los hechos.

Confirmar la realidad

Ante la duda de que los videos difundidos fueran producto de inteligencia artificial, se buscó material en YouTube, encontrándose un video del canal Eli Tv Oficial titulado “Esto hizo la presidenta”, donde se observa de manera continua desde el inicio del temblor hasta el momento en que la mujer militar exige que se deje de grabar. Con ello, se confirma que el hecho fue real y que, efectivamente, se atentó contra la libertad de expresión.

El silencio también comunica

En dicho video se aprecia que, una vez pasado el momento crítico, la presidenta dirige una mirada breve hacia la mujer militar y asiente ligeramente con la cabeza, para después continuar recibiendo reportes en sus teléfonos móviles. Cabe la posibilidad de que haya optado por corregir en privado para no exhibir públicamente, pero el silencio en ese instante también envía un mensaje. Cuando no se frena una acción indebida, esta se normaliza.

¿Orden institucional o iniciativa personal?

Queda abierta la pregunta de si la mujer con uniforme militar actuó bajo una orden directa o si se trató de una iniciativa personal, quizá motivada por protagonismo o por un intento de “quedar bien”. En cualquier caso, su conducta carece de justificación. Pedir a la prensa que no grabe equivale a decirle que no vea, no oiga y no informe después.

Grabar es ejercer un derecho

Hoy, los teléfonos móviles son una extensión de los sentidos humanos y una herramienta fundamental para la memoria colectiva. Actitudes como esta no son aisladas: se repiten con frecuencia por parte de elementos policiacos y militares que, sin sustento legal, prohíben grabar aun cuando no se entorpezca su labor. Ese es el verdadero problema: la censura cotidiana que se normaliza en nombre de la autoridad.

Sea pues. Vale.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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