abril 18, 2026

INCREMENTO EN EL IEPS: ¿Recaudación eficiente o regresividad tributaria?

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IEPS

Por Dr. Abel Ortiz Prado

Dentro de la estructura fiscal mexicana, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) ha jugado un papel central tanto en la política recaudatoria como en la corrección de externalidades negativas derivadas del consumo de productos como gasolina, tabaco, bebidas alcohólicas y refrescos.

El reciente anuncio, incluido en el paquete económico 2026, de un incremento en este gravamen abrió el debate:
¿su función principal sigue siendo corregir conductas de consumo nocivas, o se ha convertido en un instrumento de recaudación con efectos regresivos en la población?

En teoría, los impuestos especiales cumplen una doble función:

  1. Fiscal: aumentar la recaudación.
  2. Extrafiscal: desincentivar el consumo de bienes con impactos negativos en la salud y el medio ambiente.

Sin embargo, en la práctica, el alza en el IEPS suele:

  • Generar presiones inflacionarias al encarecer la canasta básica.
  • Repercutir con mayor intensidad en los sectores de menores ingresos, que destinan un porcentaje mayor de su gasto a estos productos y no reducen su consumo a pesar del precio.

Un ejemplo claro es el caso de los refrescos: en México, la demanda es muy inelástica; es decir, aunque suba el precio, la gente sigue consumiéndolos. De ahí surge la duda: ¿el incremento obedece a una auténtica estrategia de salud pública o simplemente responde a la urgencia del Estado de fortalecer sus finanzas en un contexto de alta presión presupuestal?

Impacto en los hogares

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares 2024 (INEGI):

  • Los mexicanos destinan en promedio el 37.7% de sus ingresos a alimentos, bebidas y tabaco.
  • Esta proporción es más de 10 veces lo que gastan en salud, que debería ser la prioridad.
  • Los hogares de ingresos bajos (decil I) dedican más de la mitad de su ingreso a alimentos, bebidas y tabaco.
  • En contraste, los hogares de ingresos altos (decil X) destinan menos del 15% a este rubro.

En este contexto, un aumento en el IEPS solo provocará un reacomodo en el gasto familiar, pero no modificará el patrón de consumo. En consecuencia, el impacto fiscal será mayor para quienes menos tienen.

Algunas cifras de la Alianza para la Salud Alimentaria refuerzan esta idea: el consumo de refrescos pasó de 163 litros por persona en 2018 a 166 litros en 2025, a pesar de los incrementos al IEPS.

La paradoja presupuestal

El incremento al impuesto se estima generará 41 mil millones de pesos adicionales. Sin embargo, este ingreso no se destinará a la atención de enfermedades derivadas del consumo de refrescos.

De hecho, la asignación presupuestal para la Secretaría de Salud muestra una reducción del 3.2% en el Presupuesto de Egresos 2026, equivalente al 2.5% del PIB, cuando la OMS recomienda un mínimo del 6%.

La consecuencia es clara: se mantiene una brecha enorme en la atención a un derecho humano fundamental. Y un pueblo enfermo significa:

  • Mayor ausentismo laboral.
  • Menor productividad.
  • Costos sociales por discapacidad.
  • Bajo crecimiento económico.

Un caso extremo: Chiapas

En su columna Moneda en el Aire (10 de septiembre), Jeanette Leyva Reus destacó que el llamado impuesto saludable tendrá un efecto directo en quienes menos tienen.

Ejemplo: en Chiapas, el consumo anual per cápita alcanzó 821.25 litros, es decir, más de dos litros diarios por persona, un caso inédito a nivel mundial.

Si bien pagar o no un impuesto mayor por un refresco es decisión de cada familia, no puede ignorarse el peso de los hábitos de consumo profundamente arraigados.

Experiencia internacional

Los impuestos “correctivos” o “pigouvianos” existen en muchos países:

  • Hungría (2011)
  • Francia (2012)
  • Chile (2014)
  • Reino Unido, Sudáfrica y Filipinas (2018)

Las respuestas de la sociedad, sin embargo, varían según el diseño del impuesto, la elasticidad de la demanda y las políticas complementarias (educación, acceso a agua potable, campañas de salud).

Conclusión

En México, lo recomendable sería una reforma progresiva que:

  • Incluya mecanismos compensatorios para mitigar los efectos en los hogares más vulnerables.
  • Destine la recaudación a programas de salud preventiva e infraestructura sanitaria que beneficien directamente a los contribuyentes afectados.

Porque la experiencia demuestra que:
“Aunque el IEPS suba, el consumo de refrescos en México no disminuye, sino que sigue en gradual ascenso”.

✍️ aborpra@hotmail.com
Académico, Consultor en Finanzas, Administración Pública y Asociaciones Público-Privadas.
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