La UAN sola otra vez
Por Manuel Rueda
La Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) vuelve a enfrentar el cierre de año con incertidumbre, y esta vez, más sola que nunca. El gobernador Miguel Ángel Navarro ha sido claro: no habrá apoyo extraordinario para cubrir las prestaciones de fin de año. La frase “no voy a vender lo que hemos recuperado para solventar gastos” resuena como un portazo a las esperanzas de miles de trabajadores universitarios que, año tras año, ven cómo la institución se tambalea en diciembre.
Es cierto que el presupuesto estatal para la UAN ha crecido significativamente en los últimos años. Pasó de 285 millones en 2021 a 552 millones en 2025. Pero también es cierto que ese aumento no ha venido acompañado de una estrategia de rescate integral. El discurso oficial habla de una universidad que no se diversifica, que no innova, que no genera prestigio. Se le llama “un barril sin fondo”, como si fuera una carga, no una inversión.
Lo que se omite en ese relato es que la UAN sigue siendo el principal motor educativo del estado. Forma médicos, ingenieros, abogados, maestros. Es el espacio donde miles de jóvenes encuentran una oportunidad que no les da el mercado ni el gobierno. Y sí, necesita una reingeniería financiera, pero también necesita voluntad política, diálogo y respeto.
Y mientras tanto, en la conferencia matutina de este mismo día, el titular de la SEP Mario Delgado Carrillo, presume un presupuesto de 167 mil millones de pesos para educación superior en 2026. Se detallan montos para la UNAM, el IPN, la UAM, las universidades Benito Juárez… pero ni una sola mención a las universidades estatales. Como si no existieran. Como si no formaran parte del mismo país.
La narrativa de abandono institucional se repite. Se exige bancarización, digitalización, reformas laborales. Pero ¿quién acompaña ese proceso? ¿Quién se sienta a construir soluciones con la comunidad universitaria? Porque si el mensaje es “ustedes solos”, entonces que también se reconozca que, pese a todo, la UAN ha resistido sola.
La universidad no puede seguir siendo el chivo expiatorio de los errores del pasado ni el blanco fácil de discursos de austeridad. Si de verdad se quiere transformar a Nayarit, se empieza por fortalecer a su universidad. No con discursos, sino con compromiso.
Otra vez la UAN sola. Y otra vez, a sus 56 años resistiendo.
