Las cárceles de México: otras miradas sociales.
Por Gaby Alvarado
Quizá una primera impresión al hablar de las cárceles de México nos viene a la mente sobre que quienes están cumpliendo una condena bien merecido se lo tienen, sin embargo, si algo caracteriza el sistema de justicia de nuestro país es que éste precisamente es inexistente y los altos niveles de impunidad supera lo humanamente imaginable pues en las cárceles de México se encuentran reos por delitos menores cumpliendo condenas inmerecidas y los delincuentes de alto grado de peligrosidad transitan por las calles sin problema alguno-
Es en ese sentido por el que he decidido escribir en esta columna semanal, me refiero a los más desprotegidos, a los grupos más vulnerables que han tenido el infortunio de estar en una prisión porque han cometido uno de los peores delitos: ser pobres.
Hace aproximadamente 20 años, mi madre que era abogada de oficio en la penal Venustiano Carranza de Tepic trabajaba para liberar a presos que tenían años cumpliendo condena, pero sin sentencia alguna lo que significaba que mientras no existiera sentencia los años tras las rejas no contarían. La mayoría de ellos eran de estrato muy humildes, hombres y mujeres indígenas pasaban también por otro tema de omisión a sus derechos humanos dado a que no hablaban el castellano y eran sentenciados por delitos de los cuales ni siquiera estaban enterados.
Dentro de los grupos más vulnerables son las mujeres (muchas de ellas viven en las cárceles con sus hijos), adultos mayores, indígenas, personas con discapacidad, con VIH, de la comunidad LCBTTTI. Todos ellos, se enfrentan a un sistema de justicia caduco, con la violación a sus derechos humanos más fundamentales, a las mafias internas de poder, a los abusos de autoridad, al abandono de sus propias familias, es el inframundo de los más desprotegidos.
Quien diga que lo merecen habrá que pensar primero cómo es que llegaron a ese lugar y bajo qué circunstancias, porque basta tan sólo pensar que muchos de nuestros jóvenes son detenidos o aprensados en la preventiva tan sólo por transitar por las calles sin tener orden de aprehensión, sin motivo o justificación tan solo la que deben de cubrir las “cuotas” para después cobrar la liberación en los operativos que realiza la policía municipal, no imaginemos pues lo que ocurre con aquellas personas que son apresadas sin justificación alguna, que no hablan el idioma, que son vulnerables por cualquiera de los motivos antes descritos y porque en nuestro país y tal como lo dice Eduardo Galeano “La justicia siempre muerde a los más descalzos”.
Para tratar este tema tan importante les invito a seguir mi programa “Dialogamos” a través de mi página de Facebook en donde estará el doctorante Jordán Vladimir Tello Ibarra con un tema más que interesante: Las cárceles de México: otras miradas sociales. ¡No te la pierdas!
