abril 29, 2026

Marcha del silencio de madres desesperadas ante la desaparición de sus hijas e hijos

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mujeres precaución

Por Sergio Mejía Cano

El Colectivo Mujeres en Voz Alta, convocó el pasado jueves 12 de este mes de mayo, a otros colectivos nayaritas, así como demás organizaciones sociales y público en general, a participar en la “Marcha del Silencio”, por el dolor de las madres a quienes les han arrebatado a sus hijas e hijos, bajo el lema de que “Ellas los dieron a luz y ahora los buscan bajo tierra en serranías y en lodazales”.

La convocatoria tuvo una buena aceptación en gran parte de la sociedad, dejando claro y evidente que, una marcha silenciosa es más contundente y eficaz que una ruidosa que provoca destrozos, pintas y palabras altisonantes. Esta marcha silenciosa, a quienes ya pertenecemos a la juventud de la tercera edad, nos hizo recordar aquella marcha del silencio en septiembre de 1968, poco antes del fatídico 2 de octubre (no se olvida). Marcha que, precisamente por su silencio, caló más al régimen de aquel entonces que encabezaba el presidente Gustavo Díaz Ordaz.

La marcha del silencio se inició frente al monumento de la Hermana Agua, caminando hacia la Plaza Bicentenario, frente al Palacio de Gobierno, en donde se dejó una ofrenda floral, formando la palabra “Madre” y, tomándose de la mano, las mujeres participantes en esta marcha silenciosa, elevaron su mirada hacia lo alto del Palacio de Gobierno, como tratando de encontrar una respuesta inmediata a sus reclamos de justicia y alto a la impunidad; continuando de ahí hacia la Plaza Principal, frente a Catedral, en donde se rompió el silencio sugerido para la marcha, para alzar la voz ante tanta injusticia e impunidad por todas las personas desaparecidas y de todas las edades. Ahí, en la pérgola de la plaza principal, se oyeron las voces de madres que buscan a sus hijas e hijos y demás participantes de los colectivos, con poemas y testimonios fehacientes que mostraron su dolor ante el sufrimiento que padecen. Resaltó esta marcha, aparte de tres tambores cuyos golpes marcaban cada paso que daban las personas manifestantes, también por la vestimenta de blanco de la mayoría de asistentes, tanto como flores y veladoras del mismo color, así como la manta con la leyenda “Alto a la Violencia” que encabezó esta marcha del silencio; igual con mantas de “búsqueda, investigación y justicia” con la desesperación evidente de madres de hijas e hijos señalando “Esperamos encontrarlos”.

Desde luego que fue el silencio de esta marcha lo que más llamó la atención de quienes la presenciaron a su paso, un silencio contundente en sí y que prevaleció desde el inicio hasta la culminación, cuando ya se abrió la voz de las madres dolientes que no pierden la esperanza de encontrar a sus hijas e hijos hoy desaparecidos. Por lo mismo, los colectivos de las madres buscadoras se unieron con sus familias mostrando las fotografías y los nombres de sus seres queridos, demandando que sus voces sean escuchadas y atendidas.

Y como bien se dice: la esperanza muere al último, pues la mayoría de las madres de sus hijos de ambos sexos hoy desaparecidos, no piensan que sus retoños estén muertos, por eso la sugerencia de vestir de blanco, precisamente para fortalecer esa esperanza de que aún están con vida sus hijas e hijos que, para estas dolientes madres de familia, no están muertas ni están muertos. Sin embargo, la preocupación de alerta en el estado de Nayarit, es muy preocupante, por la violencia de género, por los feminicidios y, desde luego, por los secuestros y desaparecidos.

Obviamente que no se puede continuar así, pues la vida de los jóvenes, y de toda persona es muy valiosa. Y lo más triste del caso es que, no es posible que infinidad de cuerpos sean encontrados en lotes baldíos, en basureros y en fosas clandestinas a lo largo y ancho del país; y peor aún que, sean los mismos colectivos de buscadoras y buscadores quienes, con sus propios medios anden tocando puertas, buscando aquí, allá y acullá,  buscando en calles, montes y bajo tierra con la  esperanza de al menos encontrar los restos de sus seres queridos, para ya así, quitarse la zozobra de dónde podrían estar y así, ya no estar gritando sus nombres por las partes donde los buscan constantemente.

Pero esto de la búsqueda, los reclamos y marchas para ser escuchadas y atendidas, no es algo privativo de Nayarit y su capital Tepic, sino de prácticamente todo el país, pues no hay día en que no se informe sobre fosas clandestinas en alguna parte de México.

Las madres dolientes marchan en silencio por una maternidad con justicia, y no son números nada más.

Sea pues. Vale.

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