Morena en Nayarit: crisis interna y el riesgo de implosión política
Por Manuel Rueda
La división en Morena Nayarit deja de ser rumor para convertirse en una amenaza real de ruptura. Militantes impulsan “Que Siga la Democracia” y la dirigencia estatal morenista permanece en silencio.
Morena se desangra en Nayarit
Lo que parecía un simple reacomodo de fuerzas se ha convertido en una crisis abierta dentro de Morena. A nivel nacional, el partido lidia con casos de corrupción y manejo irregular de recursos que desgastan su narrativa de honestidad. En Nayarit, aunque no hay procesos judiciales, la tensión es política: militantes inconformes preparan “Que Siga la Democracia”, una nueva organización que amenaza con fragmentar la base morenista.
Dirigencia ausente, militancia harta
El gran ausente en esta crisis es la dirigencia estatal, que ha optado por el silencio en lugar de encabezar el diálogo. Ese vacío de liderazgo ha permitido que la inconformidad crezca sin freno, además de la polarización contra algunos de los que podrían representar electoralmente al partido en el 2027, sin que la dirigencia se inmute.
A ello se suman los sindicatos plantados frente a Palacio de Gobierno, que denuncian la falta de comunicación y negociación. Cada día sin respuestas erosiona la legitimidad del partido en el poder.
Un partido al borde de la implosión
Morena parece más preocupado por sobrevivir que por gobernar. Cada negociación interna luce como un pulso de poder, no como un acto de responsabilidad política. La ciudadanía observa, y lo que percibe es desorden, falta de rumbo y ausencia de autoridad.
Cierre editorial
Morena en Nayarit está frente a una disyuntiva: recomponer su unidad o enfrentar las elecciones partido en dos. “Que Siga la Democracia” es la prueba de que la militancia busca salidas cuando la dirigencia calla.
Si el partido no actúa ya, no solo perderá votos, perderá autoridad moral para pedirlos. Afortunadamente para ellos la oposición en el estado no pinta.
