septiembre 1, 2026

Morena necesita desgranar la mazorca o sacudir el árbol: encuestas a modo, el dedazo disfrazado

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DESGRANANDO

Por Sergio Mejía Cano

Si Morena quiere evitar los vicios que terminaron por fracturar al PRD, deberá revisar a fondo sus métodos para elegir candidaturas y no convertir encuestas amañadas en un dedazo disfrazado de democracia.

Todo indica que tal vez los próximos comicios electorales que se llevarán a cabo el próximo año, 2027, serán una prueba de fuego para la actual dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, sobre todo en las entidades donde se elegirá gobernadora o gobernador.

Si bien la propia Ariadna Montiel se pronunció por vigilar con lupa a quienes aspiren a las candidaturas, posiblemente se le pasen algunos detalles al irse con la finta de encuestas amañadas o de informaciones falsas en determinadas mediciones que pintan a varios de los aspirantes como un dechado de virtudes, impolutos y sin mácula alguna.

El problema no son las encuestas, sino las encuestas a modo

Por lo mismo, el equipo de la actual dirigente nacional de Morena debería actuar con una revisión a fondo y no basarse nada más en encuestas a modo que para nada son reales, sino de lo más ficticias que, en dado caso, podrían engañar no nada más al equipo de Ariadna Montiel e incluso a ella misma, sino también a buena parte del electorado que se deja llevar por lo que le dicen o lee sin investigar más allá.

Porque si una encuesta se construye para favorecer de antemano a determinado aspirante, entonces deja de ser una herramienta para conocer la voluntad ciudadana y puede convertirse en otra cosa: un dedazo disfrazado de procedimiento democrático.

Y ahí estaría precisamente uno de los mayores riesgos para Morena.

Si la decisión sobre una candidatura ya está tomada y posteriormente se utiliza una encuesta para presentarla como resultado de la voluntad popular, la encuesta dejaría de ser el mecanismo de selección para convertirse simplemente en la justificación de una decisión previamente tomada.

Casa por casa, la verdadera encuesta

Por esto mismo, lo más viable sería que se hicieran sondeos casa por casa, en parques y jardines, en centros comerciales y en la vía pública, preguntándole a la gente si conoce de bien a bien cómo ha trabajado determinado servidor o servidora pública.

Que se pregunte si ha trabajado bien en el cargo que ocupa o que ocupó anteriormente, ahora que su nombre aparece constantemente en los medios de información y en las redes sociales como aspirante a gobernar su entidad.

Que se le pregunte a la ciudadanía si ha sentido algún beneficio por el trabajo desempeñado; si, al ocupar un cargo de elección popular, como legislador o legisladora, trabajó buscando el bien de sus representados y procurando mejoras en los distritos que representa, ya sea a nivel local o federal.

Y, en caso de haber presidido un municipio, si realizó obras estructurales; si cumplió adecuadamente con los servicios públicos como alumbrado, agua y recolección de basura; si mantuvo calles limpias y sin baches, plazas y jardines en buen estado; si hubo atención en seguridad pública con vigilancia y patrullajes constantes; si el transporte público fue eficiente; si hubo regulación de vendedores ambulantes y banquetas libres para los peatones, entre muchos otros aspectos.

En otras palabras, que la ciudadanía evalúe lo que realmente hizo el aspirante y no solamente lo que dice una encuesta.

Los golpes bajo la mesa ya comenzaron

Así que, si bien entre las filas de Morena se habla de unidad, por lo que se ve ya comenzaron los golpes bajo la mesa entre esas mismas filas, con posibles ataques terciados para que no se sepa, por lo pronto, de dónde y de quién vienen.

Todo con el fin de denostar a morenistas que aspiran a los mismos cargos y que sienten cierta ventaja sobre algún otro.

Tal y como ha sucedido en la política de nuestro país, ya comienzan a verse ataques, denuncias, difamaciones y deshonestidades sin fundamento alguno; todo con el fin de hacer la mosca chillar y, así, denostar en lo que se pueda a otro posible candidato o candidata.

El fantasma del PRD

Uno de los principales problemas que se ven en Morena son prácticamente los mismos que comenzaron a darse en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y que, infortunadamente, lo llevaron a su desaparición del mundo político en nuestro país.

Las luchas entre las diversas tribus que se dieron al interior del PRD terminaron privilegiando los intereses de grupos internos, dejando de lado las necesidades de la población que un día creyó que ahora sí habría un partido político que vería por la Nación.

Pero ya está visto y comprobado que no fue así.

Los “caballos de Troya”

Otro de los graves problemas que ya se notan al interior de Morena son los daños colaterales que dejó Mario Delgado Carrillo cuando fungió como presidente nacional de Morena, al abrirle las puertas a militantes de otros partidos políticos.

Al llegar, algunos de ellos desplazaron a integrantes de Morena que habían forjado su creación; personas que jamás habían militado en otro partido político y que, al momento de esperar alguna candidatura ganada a pulso durante la conformación de Morena, de pronto se vieron desplazadas por políticos allegados de otros partidos, supuestamente porque podían atraer más votantes por ser ya conocidos.

Lo más probable es que Mario Delgado les haya abierto las puertas a unos “caballos de Troya” que, al ver crecer la popularidad de Morena, encontraron la posibilidad de seguir mamando de la ubre presupuestal para no pasar al ostracismo político en caso de quedarse en sus partidos nodrizas.

Ojalá y Ariadna Montiel no se equivoque.

Sea pues. Vale.

🧭 LECTURA POLÍTICA

La advertencia de Mejía Cano apunta al corazón de la selección de candidaturas: una encuesta puede ser un instrumento democrático o convertirse en la fachada de una decisión previamente tomada.

El argumento es particularmente relevante rumbo a 2027, porque Morena enfrenta el desafío de conciliar la popularidad de sus figuras, las estructuras internas y la incorporación de políticos provenientes de otros partidos.

La expresión “dedazo disfrazado” concentra la crítica: si las encuestas no son transparentes, verificables y realmente independientes, podrían terminar sirviendo para legitimar al candidato que el grupo con mayor poder ya decidió.

Y eso, advierte la columna, sería precisamente repetir algunos de los vicios que terminaron desgastando al PRD.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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