Pensamiento político LVII
Por José Guadalupe Rocha Esparza
Robespierre fue llamado por Marat, Taine y Faguet, respectivamente, “El Incorruptible”, “El Campeón Intransigente del Derecho”, “La Encarnación de la Revolución Francesa”, al Jefe de los Jacobinos, por su honestidad, entereza y energía para imponer una disciplina rápida, severa e indomable justicia en el desorden revolucionario y lograr la victoria del ejército francés.
Maximiliano Francisco Isidoro, 1758 a 1794, introdujo el culto de la diosa Razón. Entre sus aforismos destacan los siguientes: en cuestión de política sólo el justo es honrado; nunca se va tan lejos, como cuando no se sabe a dónde se va; la inmoralidad es la base del despotismo; la libertad como principio sólo puede conservarse con el valor y desprecio hacia los tiranos.
Robespierre habló de la solidaridad universal, al decir que los hombres de todas las tierras son hermanos y se deben ayuda mutua, advirtiendo que aquellos que se lancen sobre una nación con un ejército para impedir los avances de la libertad y destruir los derechos del hombre, deben ser combatidos por las demás naciones como bandidos, asesinos y rebeldes.
