Pretextos y caprichos nunca faltan a los gobiernos estadounidenses
🖋️Por Sergio Mejía Cano | Tu Revista Perfiles
Estados Unidos anunció que el próximo 24 de agosto reabrirá la exportación de ganado bovino mexicano, una noticia que fue confirmada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante una de sus conferencias matutinas. Además, informó que en ese mismo mes comenzará la liberación de moscas estériles para combatir la propagación del gusano barrenador, una de las principales preocupaciones sanitarias que afectó al sector pecuario.
La noticia ha generado optimismo entre los ganaderos mexicanos que resultaron perjudicados por el cierre de la frontera comercial. También representa un alivio para la economía nacional, considerando la importancia del intercambio de ganado con el vecino del norte. De acuerdo con diversos reportes, el mercado estadounidense enfrenta actualmente un incremento en los precios de la carne de res y una menor disponibilidad del producto.
El largo historial de restricciones al aguacate mexicano
Sin embargo, la suspensión de importaciones mexicanas por parte de Estados Unidos dista mucho de ser un hecho extraordinario. A lo largo de la historia, los gobiernos estadounidenses han recurrido una y otra vez a distintos argumentos para restringir el ingreso de productos provenientes de México.
Uno de los casos más emblemáticos fue el del aguacate mexicano, cuya entrada permaneció vetada durante 83 años, desde 1914 hasta 1997, bajo el argumento de evitar el ingreso de plagas como el gorgojo. Con el tiempo, esa prohibición quedó atrás y hoy resulta difícil imaginar un Super Bowl sin el tradicional guacamole elaborado con aguacate mexicano, cuya demanda continúa creciendo en el mercado estadounidense.
El conflicto comercial por el atún
Otro episodio significativo fue el del atún mexicano. Entre 1980 y 1986, Estados Unidos restringió su importación tras la detención de embarcaciones estadounidenses que realizaban pesca ilegal en aguas mexicanas. Posteriormente, entre 1990 y 1993, volvió a imponer un embargo, ahora bajo el argumento de proteger a los delfines, al asegurar que las redes atuneras mexicanas afectaban a estos mamíferos marinos. Finalmente, México logró demostrar que cumplía con las medidas internacionales de protección, aunque reconocía la imposibilidad de evitar por completo la convivencia natural entre los cardúmenes de atún y los delfines.
La lechuga y el oportunismo comercial
Y así como en otras épocas diversos productos mexicanos han sido objeto de restricciones comerciales, recientemente ocurrió algo similar con la lechuga troceada producida en Guanajuato, señalada inicialmente como responsable de un brote de ciclosporiasis. La alarma derivó en restricciones temporales; sin embargo, las propias autoridades sanitarias estadounidenses concluyeron posteriormente que los primeros análisis correspondían a un falso positivo, descartando cualquier responsabilidad del producto mexicano.
El T-MEC y los nuevos pretextos
Lo llamativo es que este episodio coincide prácticamente con el inicio de las revisiones al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), un acuerdo comercial en el que, históricamente, Estados Unidos ha buscado obtener las mayores ventajas posibles para sus propios intereses.
Por ello, conociendo la forma en que tradicionalmente han actuado distintos gobiernos estadounidenses, no sería extraño que en el futuro aparezcan nuevos argumentos sanitarios, ambientales o comerciales para restringir otros productos mexicanos, ya sean agroalimentarios, industriales o tecnológicos.
Sea pues. Vale.
🔎 ANÁLISIS DE CONTEXTO
Las restricciones comerciales entre México y Estados Unidos han sido una constante en la relación bilateral durante más de un siglo. Aunque frecuentemente se sustentan en criterios sanitarios, fitosanitarios o ambientales, numerosos especialistas consideran que estos mecanismos también funcionan como herramientas de negociación política y económica, especialmente durante procesos de revisión de acuerdos comerciales como el T-MEC.
La reapertura de la exportación de ganado mexicano representa un respiro para el sector pecuario; sin embargo, el antecedente de prohibiciones aplicadas al aguacate, al atún y recientemente a la lechuga demuestra que la relación comercial con el principal socio económico de México continúa siendo altamente sensible a decisiones regulatorias y coyunturas políticas. En este contexto, fortalecer los mecanismos de certificación sanitaria y diversificar los mercados internacionales sigue siendo uno de los grandes retos para reducir la dependencia comercial.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

