abril 27, 2026

1916: cuando las mujeres se adelantaron a su tiempo en Yucatán

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Sumario: En pleno México revolucionario, más de seiscientas mujeres se reunieron en Mérida para discutir educación, ciudadanía y derechos políticos. El Primer Congreso Feminista de Yucatán no sólo fue un hito histórico: fue una advertencia temprana sobre el papel transformador de las mujeres en la vida pública del país.

Por Manuel Rueda

Un país en ruinas y una discusión impensable

En enero de 1916, mientras México aún intentaba recomponerse de los estragos de la Revolución, en Mérida ocurrió algo profundamente disruptivo para su época: más de seiscientas mujeres se reunieron públicamente para discutir su lugar en la sociedad, su derecho a la educación, a la participación política y a una vida emancipada del tutelaje masculino.

No era un momento cómodo ni seguro para hacerlo. Justamente por eso, lo ocurrido en Yucatán marcó un antes y un después.

Un congreso que fue acto político

El Primer Congreso Feminista de Yucatán no fue un gesto simbólico ni un evento decorativo. Fue una declaración política en toda forma. Ahí, maestras, activistas y mujeres de distintos orígenes sociales debatieron temas que incluso hoy siguen generando resistencias: igualdad jurídica, autonomía personal, acceso al poder y responsabilidad del Estado frente a los derechos de las mujeres.

Hablar de educación igualitaria, de cargos públicos y de ciudadanía femenina en 1916 no era adelantarse un poco al tiempo: era desafiarlo de frente.

Tensiones dentro del propio movimiento

El congreso también dejó al descubierto algo fundamental: el feminismo mexicano nació plural, incómodo y lleno de debates internos. No todas las participantes coincidían en el alcance de las transformaciones que debían impulsarse.

Discursos como los de Hermila Galindo, que abordaban sin rodeos la emancipación femenina y la moral sexual, provocaron polémica incluso entre las propias asistentes. Esa fricción no debilitó al movimiento; lo volvió real, complejo y profundamente político.

La semilla que tardó, pero germinó

El voto femenino no llegó de inmediato. Pasarían décadas antes de que se reconociera plenamente ese derecho. Sin embargo, el Congreso de 1916 sembró una semilla irreversible: la certeza de que las mujeres no estaban esperando permiso para pensar el país.

Ya lo estaban haciendo. Y en voz alta.

Mirar 1916 desde el presente

Recordar hoy el Primer Congreso Feminista de Yucatán no es un ejercicio nostálgico ni una concesión simbólica. Es entender que los derechos no se regalan ni se heredan intactos: se disputan, se discuten y se defienden.

Muchas de las preguntas que hoy siguen sobre la mesa ya fueron formuladas, con valentía, hace más de un siglo. Y eso dice tanto del pasado como del presente.

Aunque no se conserva un padrón completo de asistentes, los registros históricos coinciden en que participaron más de seiscientas mujeres, en su mayoría maestras y mujeres de origen popular, junto a un núcleo de liderazgos feministas que marcaron el rumbo del movimiento. Estas fueron algunas de ellas:

  • Consuelo Zavala Castillo
    Presidenta de la comisión organizadora. Figura central del feminismo yucateco y de la educación femenina.
  • Elvia Carrillo Puerto
    Activista feminista y socialista. Años después sería una de las primeras diputadas locales en México.

Ponentes y participantes destacadas

  • Hermila Galindo
    Intelectual y activista. Sus posturas sobre emancipación femenina y sexualidad generaron fuerte debate dentro del congreso.
  • Rosa Torre González
    Maestra y activista. Posteriormente se convertiría en la primera mujer regidora en México (Mérida, 1922).
  • Beatriz Peniche Barrera
    Feminista, educadora y promotora de los derechos civiles de las mujeres en Yucatán.

Delegadas y asistentes

  • Maestras rurales y urbanas provenientes de distintos municipios de Yucatán.
  • Representantes femeninas de Campeche, Tabasco y otras regiones del sureste.
  • Mujeres de origen popular, ligadas a la docencia, al trabajo comunitario y a círculos culturales.

📌 LECTURA POLÍTICA

El dato clave del Congreso Feminista de Yucatán no es sólo que ocurrió, sino cuándo ocurrió: en un momento de reconfiguración del poder nacional. Las mujeres entendieron algo antes que muchos actores políticos: los periodos de transición son ventanas para disputar derechos.

Esa lógica sigue vigente. Cada vez que el sistema político se reordena, reaparece la pregunta de fondo: ¿quién entra al nuevo pacto y quién vuelve a quedarse fuera?
La experiencia de 1916 enseña que la participación femenina no es una concesión tardía, sino una exigencia fundacional que el Estado ha ido aceptando a cuentagotas.

Mirar ese episodio hoy permite leer con mayor claridad los debates contemporáneos: cuando se discute la presencia de mujeres en el poder, no se trata de cuotas ni de gestos simbólicos, sino de una deuda histórica que nunca terminó de saldarse.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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