Después de 30 años, Tepic comienza a dejar atrás la espera del tren
Por Manuel Rueda
✍️ Tu Revista Perfiles
Durante muchos años, cruzar el bulevar Colosio en Tepic no ha sido solamente cuestión de avanzar unos cuantos metros. Para miles de ciudadanos, atravesar las vías del ferrocarril se convirtió en una especie de lotería diaria: llegar al cruce y esperar. Hoy esto cambia gracias a la gestión de Geraldine Ponce con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Esperar al tren.
Esperar las maniobras.
Esperar a que los vagones dejaran libre el paso.
Y, en ocasiones, esperar durante media hora, cuarenta minutos o incluso casi una hora.
Eso no es solamente un problema de tránsito. Es tiempo de vida que se pierde.
Por eso resulta interesante escuchar lo que dicen los propios ciudadanos ahora que comienza a hacerse realidad una obra que durante décadas parecía una asignatura pendiente para Tepic: el puente vehicular sobre las vías del tren en el bulevar Colosio.
En un pequeño video que circula con testimonios de ciudadanos, una de las preguntas es muy sencilla: ¿cuánto tiempo hay que esperar el paso del tren?
Las respuestas dicen mucho.
“Hasta media hora”, responde uno.
Otro habla de 40 minutos durante las maniobras.
Y alguien más recuerda que en ocasiones se puede perder “hasta casi una hora”.
Pero quizá lo más importante no está en los minutos exactos.
Está en lo que viene después.
Cuando se pregunta a los ciudadanos qué opinan de la construcción del puente, las respuestas tampoco tienen demasiada complicación. No hablan de partidos políticos ni de discursos. Hablan de una necesidad cotidiana.
“Sí se ocupa para la fluidez de los carros, porque siempre aquí estamos atorados”.
Otro ciudadano lo resume de manera todavía más directa:
“Hace falta”.
Y ahí está, quizá, la verdadera dimensión de esta obra.
Durante demasiado tiempo hemos terminado por acostumbrarnos a los problemas de nuestras ciudades. Nos acostumbramos al tráfico, a las vueltas, a los embotellamientos, a los cruces ferroviarios y a perder tiempo porque “así ha sido siempre”.
Pero que algo haya sido así durante 20 o 30 años no significa que tenga que seguir siendo así.
Por eso también hay que reconocer cuando una autoridad toma un problema de la ciudad, lo lleva a la instancia correspondiente y consigue que se convierta en una obra.
En este caso, Geraldine Ponce llevó ante la presidenta Claudia Sheinbaum la necesidad de resolver el problema que representan las vías del ferrocarril para la movilidad de Tepic.
Y la respuesta fue favorable.
Hoy el puente sobre las vías del bulevar Colosio ya no está solamente en el terreno de las gestiones o de los compromisos. La construcción comenzó.
Eso cambia las cosas.
Porque una gestión política puede anunciarse muchas veces; una obra, en cambio, comienza a hablar por sí misma cuando las máquinas llegan al lugar donde durante años existió el problema.
Y aquí conviene poner a los ciudadanos en el centro.
Ellos son quienes van a utilizar el puente.
Ellos son quienes todos los días tienen que calcular si el tren ya pasó, si las maniobras comenzaron o si todavía tendrán que esperar.
Ellos son quienes saben perfectamente cuánto vale una hora perdida en el tráfico cuando se tiene que llegar al trabajo, recoger a los hijos, acudir a una cita médica, hacer un trámite o simplemente regresar a casa.
Por eso me parece especialmente significativo que los testimonios ciudadanos no estén centrados en agradecer una determinada bandera política.
Están centrados en agradecer que, finalmente, alguien haya tomado cartas en el asunto.
“Muchísimas gracias por tomarnos en cuenta”, dice uno de ellos.
Y esa frase debería ser escuchada con atención por cualquier gobierno.
Porque eso es precisamente lo que espera la ciudadanía: que sus problemas sean tomados en cuenta y que las soluciones lleguen.
El puente Colosio no resolverá todos los problemas de movilidad de Tepic, desde luego. Una ciudad que crece necesita muchas más obras, mejor planeación, transporte público eficiente, vialidades adecuadas y una visión de largo plazo.
Pero sí puede resolver un problema muy concreto que durante décadas ha afectado a miles de personas.
Y si consigue que una familia llegue a tiempo a su destino, que un trabajador no pierda 40 minutos detenido frente a las vías, que una ambulancia tenga un paso más fluido o que miles de automovilistas recuperen diariamente parte del tiempo que hoy pierden, entonces estaremos hablando de una obra que tiene un impacto mucho mayor que sus dimensiones físicas.
Porque las ciudades no solamente necesitan concreto, acero y maquinaria.
Necesitan obras que le devuelvan tiempo a la gente.
Y quizá por eso, más allá de quién se lleve el reconocimiento político, los verdaderos ganadores de este puente serán los ciudadanos de Tepic.
Ellos son los que durante años pagaron el costo de esperar.
Ahora toca que sean ellos quienes disfruten el beneficio de avanzar.
ASÍ LOS USUARIOS…
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

