«Que las niñas vivan su infancia, no un matrimonio»: Congreso de Nayarit
>> La diputada Hilda Montoya impulsa una reforma para erradicar el matrimonio infantil en la entidad.
Por Manuel Rueda
Tepic. — “Las niñas deben preocuparse por estudiar, jugar y ser felices. No por casarse”. Con esas palabras, la diputada local Hilda Zulema Montoya García presentó una iniciativa en el Congreso de Nayarit que busca prohibir de manera tajante el matrimonio infantil, una práctica que, aunque invisibilizada, aún persiste en algunas comunidades del estado.
Desde tribuna, la legisladora enfatizó que ningún menor de edad está en condiciones de tomar una decisión que marcará el resto de su vida. “Se trata de una práctica nociva que genera embarazos tempranos, deserción escolar, violencia de género, mortalidad materna y perpetúa ciclos de pobreza”, alertó Montoya.
La propuesta reforma la Ley de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del estado, alineándose con estándares nacionales e internacionales que buscan eliminar las uniones forzadas y tempranas. La diputada subrayó que estas uniones afectan de forma desproporcionada a niñas y adolescentes, especialmente en contextos rurales e indígenas donde la desigualdad golpea más fuerte.
Durante su intervención, Montoya recordó el foro nacional celebrado el pasado 30 de abril, organizado por UNFPA, UNICEF, CONAPO, SIPINNA y SEMUJERES, en el que se escucharon testimonios, cifras y propuestas para erradicar esta problemática. «Entre números y voces» fue el nombre del encuentro que, según la diputada, dejó claro que no se trata solo de leyes, sino de transformar realidades desde la raíz.
En esa misma sesión ordinaria, también se dio a conocer la iniciativa del diputado Salvador Castañeda Rangel, quien propone reformar la Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres para incorporar un enfoque intercultural y de género, garantizando así que las mujeres indígenas sean reconocidas desde su diversidad, sin exclusiones por su origen étnico.
Ambas propuestas avanzan en un mismo sentido: reconocer y proteger los derechos de las niñas y mujeres en toda su pluralidad, y asegurar que la igualdad no sea solo un discurso, sino una práctica real en la vida pública y privada del estado.
