abril 26, 2026

Fallas en la línea de mando: el silencio federal ante la represión en Nayarit

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Sumario: La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró desconocer los hechos de represión en Nayarit. Pero su respuesta abre interrogantes sobre la eficiencia de las líneas de información y la responsabilidad del aparato federal.

Por Manuel Rueda

Durante su conferencia matutina del lunes pasado, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue cuestionada por un reportero sobre la represión ocurrida en Nayarit, donde policías armados desalojaron a trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores al Servicio del Estado y Municipios (SUTSEM).
La mandataria respondió que no estaba enterada del caso, aunque prometió investigar.

¿Dónde se rompió la cadena de información?

Si la presidenta desconocía los hechos, cabe suponer que tampoco Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), tenía conocimiento de lo ocurrido. De haber estado informada, habría alertado a la jefa del Ejecutivo federal.
Y si no lo hizo, ¿por qué? ¿Falla de comunicación o desinterés político?

Lo lógico es pensar que el delegado de la SEGOB en Nayarit, Nayar Mallorquín, (recientemente presentado por el gobernador Navarro Quintero), no cumplió con su deber de informar a su superior jerárquica.
Esto revela una posible ruptura en las líneas de conducción política y administrativa que deberían garantizar gobernabilidad y respeto a los derechos laborales y humanos.

¿Descuido o protección política?

Otra hipótesis es más preocupante: que sí hubo conocimiento, pero también protección política al gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero.
De ser así, estaríamos ante un acto de encubrimiento institucional, donde la lealtad partidista pesa más que la justicia y la transparencia.

Si ese fuera el caso, los cacicazgos locales se fortalecerían y la presidenta perdería autoridad moral frente a las arbitrariedades que dice combatir.
El silencio, en política, también comunica. Y a veces, protege al poder equivocado.

Congreso local: voces que no se callan

El martes 21, durante la sesión del Congreso local de Nayarit, varios diputados exigieron investigar los hechos de represión.
Sin embargo, fueron acallados por la presidencia en turno de la Mesa Directiva, que les pidió cambiar de tema.
A pesar de la censura, legisladores como Luis Enrique Miramontes defendieron su derecho a hablar y apelaron a la libertad de expresión dentro del recinto.

Nayarit, el uno por ciento invisible

“Haiga sido como haiga sido”, diría aquel, la indiferencia federal hacia Nayarit preocupa.
Parece que al Ejecutivo federal poco le importa lo que ocurra en un estado que representa apenas el 1% de la votación nacional.
Pero la democracia no se mide por porcentajes, sino por la capacidad de escuchar incluso a los más pequeños.

El problema no es que la presidenta no sepa, sino que nadie quiere que sepa.
Porque en México, a veces, la información no se pierde: se esconde.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

LA PREGUNTA DEL REPORTERO Y LA RESPUESTA PRESIDENCIAL

 

 

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