abril 26, 2026

Contra el robo de infraestructura en Tepic: una advertencia necesaria y una ley olvidada

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TAPAS

Sumario: El periodista Sergio Mejía Cano reflexiona sobre la reciente advertencia del Ayuntamiento de Tepic a los negocios de chatarra, recordando que ya existen leyes que prohíben la compra de materiales robados. Sin embargo, la falta de vigilancia y la corrupción han permitido que el robo de infraestructura continúe afectando a la ciudad.

Por Sergio Mejía Cano

Está circulando en las redes sociales, así como en portales de internet de medios locales de información, un video en donde aparece el jefe del Gabinete del H. Ayuntamiento de Tepic, Nayarit, Alejandro Galván Araiza, advirtiendo a los negocios de compra y venta de fierro viejo —también conocidas como chatarreras— que se abstengan de comprar material que pertenezca a la infraestructura de la ciudad, tales como cables, tapas y rejillas de alcantarillas y drenajes, so pena de ser clausurados definitivamente.

Desde luego que está bien esta advertencia, sin embargo, ya tiene mucho tiempo en que existe una ley que prohíbe a todos los ciudadanos, sean quienes sean y se dediquen a lo que sea, adquirir productos de dudosa procedencia, es decir, que parezcan ser robados o mal adquiridos por terceras personas.

Y, obviamente, esta medida está bien, porque al no haber quién compre productos robados, la desaparición de tapas y rejillas metálicas, así como todo tipo de cables que contengan cobre en su interior o cualquier tipo de material metálico o no, pero que pudieran ser comercializados de alguna forma, claramente disminuirá la desaparición de estos materiales en calles, avenidas, casas, comercios y todo tipo de negocios.

Una ley que no se cumple

El problema es que, al parecer, esta ley que establece como delito comprar o adquirir productos robados es letra muerta, al igual que la ley de plásticos de un solo uso o aquella que prohibía la venta de juguetes bélicos y ahora como la denominada ley silla, la que al parecer muchos negocios no han tomado en cuenta; pero esa ya es otra historia.

Pero volviendo a lo de la chatarra, también existe la posibilidad de que lo que desaparece de la infraestructura de la ciudad no sea adquirido por las chatarreras locales, sino que los mismos ladrones la lleven a vender a otros municipios o estados, ya sea cercanos o más retirados. Si cuentan con vehículos en donde puedan transportar lo robado, se les facilita más hacer esta maniobra y salir del municipio de Tepic para vender en otras partes.

Falta de vigilancia: el punto crítico

Aunque también lo mejor que se podría hacer al respecto para evitar los robos de infraestructura de la ciudad es tener mucha más vigilancia, pues robarse una tapa o rejilla de alcantarilla, drenaje o instalaciones de luz, alumbrado público y telefonía, hablando coloquialmente, no es enchílame otra.

En el caso del robo de una tapa metálica o rejilla se requiere tiempo, herramientas adecuadas y esfuerzo, lo mismo que al extraer cables, ya sean subterráneos o aéreos. Además, este tipo de robos no se puede hacer en silencio, pues inevitablemente se produce ruido. Si los robos ocurren durante la noche o madrugada —cuando hay más silencio en la ciudad—, una vigilancia constante en las calles dificultaría enormemente la labor de los ladrones.

¿Tinte político detrás de las medidas?

Al comentar esta advertencia del señor Galván Araiza, alguien recordó cómo hace algunos años se había pensado en desaparecer este tipo de negocios chatarreros, iniciativa que no prosperó cuando se dijo que posiblemente había mano negra de algún político o empresario local para hacerse del negocio de la chatarra.

Aunque tal vez todo se vino abajo cuando comenzaron las marchas y plantones de protesta, no solo de los propietarios de estos negocios, sino también de los trabajadores y pepenadores que se dedican a la compra de fierro viejo recorriendo las calles o buscando material reciclable en los tiraderos y rellenos sanitarios.

Y, a propósito de rellenos sanitarios, también es bueno recordar aquella vez cuando se pretendió erradicar a los pepenadores, quienes durante generaciones se han dedicado a hurgar entre los rellenos para sacar de ahí algo que pueda venderse o tener utilidad.

Entre la ley y la realidad

Así que no faltará quien diga que todo esto en contra de las chatarreras tenga un trasfondo político más que de protección pública, pues si hubiera vigilancia constante, el robo de cualquier cosa material o de otra índole no podría darse con tanta facilidad como ocurre hoy en día.

Sea pues. Vale.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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