abril 27, 2026

Rusia acusa a Ucrania de usar bombardeos con armas occidentales para dinamitar diálogo con EU

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LABROV

>> Moscú asegura que en un ‘sabotaje calculado’,  Kiev ha lanzado más de 30 ataques contra infraestructuras civiles desde marzo y advierte sobre una «escalada premeditada».

Staff  Tu Revista Perfiles

El gobierno ruso lanzó este jueves una dura acusación contra Ucrania: afirmó que los recientes bombardeos contra infraestructuras energéticas en su territorio son un intento deliberado de «sabotear las conversaciones con Estados Unidos y forzar una escalada internacional». Así lo declaró María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, en una conferencia de prensa cargada de advertencias.

La acusación central: ataques «sin sentido militar»
Zajárova aseguró que, desde que Rusia anunció una moratoria en las hostilidades el 18 de marzo, se han registrado más de 30 ataques contra centrales eléctricas, gasoductos y otras instalaciones civiles. «Estos actos no persiguen un objetivo militar, sino entorpecer el diálogo. Son provocaciones destinadas a arrastrar a terceros países a un conflicto mayor», afirmó.

La portavoz subrayó que todos los bombardeos se realizaron «con armas suministradas por países occidentales» y advirtió: «La responsabilidad de las consecuencias recaerá en Kiev y en quienes los manejan como títeres».

Evidencias entregadas a EE.UU. y organismos internacionales
Serguéi Lavrov, canciller ruso, reveló que Moscú ha compartido con Estados Unidos, la ONU y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) «pruebas irrefutables» de que los ataques violan acuerdos previos. Aunque no detalló el contenido, insistió en que demuestran un «patrón de agresión» contra civiles.

Tensión en alza: ¿juego político o estrategia de guerra?
Rusia sostiene que la intensidad de los ataques —que no han cesado pese a su moratoria— evidencia que Ucrania «renuncia a una solución negociada». «Kiev no quiere paz, sino prolongar el conflicto para justificar más ayuda militar», acusó Zajárova, sin mencionar la postura ucraniana al respecto.

Advertencia final: «No cedemos, pero habrá consecuencias»
La portavoz cerró con un mensaje contundente: «Rusia no caerá en provocaciones, pero si Occidente sigue armando a un régimen neonazi, asumirá las repercusiones históricas». La declaración refleja un endurecimiento retórico en Moscú, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una escalada regional.

El conflicto, ahora teñido de acusaciones diplomáticas, enfrenta un nuevo capítulo: ¿son los bombardeos un intento de Kiev por ganar ventaja militar o, como afirma Rusia, un movimiento calculado para aislar a Moscú en el tablero geopolítico? La respuesta podría definir el rumbo de la guerra más prolongada de Europa en el siglo XXI.

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