Un soldado en cada hijo te dio: el temblor humano detrás del uniforme militar
“De la realización de cada uno,
depende el destino de todos.”
Alejandro Magno
Sumario: La voz quebrada de un general en plena conferencia presidencial se convirtió en símbolo nacional: el dolor por los soldados caídos recordó que detrás del uniforme hay hombres de carne y hueso.
Por Luis Alberto Bravo Mora
El instante que rompió el discurso
Hay momentos en la vida pública que se convierten en símbolos, no por la grandilocuencia de las palabras, sino por la fragilidad de un gesto. Ayer, en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el General Trevilla Trejo dejó escapar un quiebre en la voz al pronunciar el pésame por los soldados caídos en el operativo contra “El Mencho”. Ese instante, breve y silencioso, fue más poderoso que cualquier proclama: un hombre de hierro revelando la grieta de la humanidad.
La guerra que duele por dentro
Las lágrimas que casi se asomaron no fueron simples gotas de tristeza; eran la condensación de una guerra que desgarra al país desde dentro, una guerra cruel donde los enemigos no son extranjeros, sino compatriotas. En ese temblor de voz se escuchó la rabia contenida, el dolor por la hermandad rota, y la certeza de que el deber se cumplió aunque el precio fuera la vida misma.
Honor, sacrificio y patria
El honor militar, tantas veces reducido a un concepto abstracto, se mostró desnudo y tangible: hombres que entregaron su existencia para que otros pudieran dormir en paz. El Ejército, señalado y golpeado en múltiples ocasiones, recordó ayer que su misión no es un discurso, sino un sacrificio. Y en ese sacrificio, la patria se sostiene.
Ver llorar a un soldado es contemplar la paradoja de la fuerza: el acero que se quiebra, la disciplina que se humaniza, la misión que se vuelve carne y sangre. Es el recordatorio de que detrás del uniforme hay hombres que sienten, que pierden, que aman, y que aun así cumplen.
Más que cifras, memoria
Hoy, más que nunca, corresponde rendir homenaje a quienes murieron en el cumplimiento de su deber. No como cifras en un parte oficial, sino como nombres que se inscriben en la memoria de la nación. Porque la paz, cuando llegue, llevará consigo el eco de esas voces apagadas y el peso de esas lágrimas contenidas.
Mi reconocimiento a nuestras fuerzas militares. Mi condolencia profunda a las familias que hoy lloran. Y mi certeza de que, en la fragilidad de un instante, se reveló la grandeza de un ejército que sabe para qué está hecho: para defender la patria, incluso a costa de sí mismo.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

