La miseria institucional frente a la dignidad artística en Nayarit
Cuando hablamos de dignidad humana,
no podemos hacer concesiones.
Angela Merkel
Sumario: Una crítica frontal al Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit por convocar a artistas sin remuneración, normalizando la precarización del trabajo creativo y debilitando la política cultural del estado.
Por Luis Alberto Bravo Mora
La simulación como política cultural
No hay nada más ruin que una institución que juega con la necesidad del pueblo. El Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit (CECAN) ha decidido disfrazar de programa cultural lo que en realidad es un mecanismo de explotación: su convocatoria para los llamados “Martes de Artes”.
Bajo el barniz de la promoción cultural, se esconde la estrategia administrativa más elemental: llenar un calendario, justificar presupuestos y aparentar actividad, aunque lo que exista sea simulación. No hay estímulo real, no hay visión cultural, no hay respeto por el trabajo artístico.
Trabajo sin pago, dignidad negada
El engaño es tan evidente como indignante. El CECAN no ofrece pago alguno a los artistas convocados. Ni por ensayos, ni vestuario, ni utilería, ni escenografía, ni por las horas de creación que sostienen la vida cultural del estado.
Peor aún: les niega el acceso a la taquilla, como si el arte fuera un bien gratuito que surge sin esfuerzo humano. A cambio, se les concede el uso de un espacio mal equipado, inferior incluso a muchos foros independientes que, con menos recursos, ofrecen mejores condiciones y mayor respeto.
La promesa de “proyección” se reduce a una publicación en su página oficial: un escaparate raquítico que no compensa la humillación de trabajar sin remuneración.
Una institución que dejó de sumar
Desde su creación en 2001, el CECAN nunca había mostrado un rostro tan miserable hacia los artistas. Hoy, la cultura se ha convertido en un problema para el propio gobierno: espacios perdidos, programas cancelados, proyectos truncados.
Lo que debería ser motor de identidad, cohesión social y desarrollo, se ha transformado en un área que no suma, resta. Una institución que degrada aquello que está obligada a proteger.
El mensaje devastador
El problema no es solo administrativo, es moral. Cada convocatoria sin pago envía un mensaje demoledor: el trabajo artístico no vale nada.
Y sin embargo, es el arte el que sostiene la memoria, la crítica, la belleza y la dignidad de un pueblo. Los artistas son quienes crean, quienes arriesgan, quienes dedican su vida a un oficio que el Estado debería reconocer, proteger y remunerar. Negarles pago es negarles existencia.
Dignidad colectiva o miseria perpetua
Es cierto: habrá quienes acepten estas condiciones porque la necesidad apremia. Pero lo que debería ocurrir es lo contrario: un acto de dignidad colectiva, un rechazo frontal a la explotación disfrazada de programa cultural.
Aceptar es perpetuar la miseria. Negarse es abrir la posibilidad de un cambio.
Un 2026 sin horizonte cultural
El 2026 no pinta mejor para la cultura en Nayarit. Si hoy se humilla a los artistas con convocatorias indignas, mañana se les borrará de los presupuestos, de los espacios y de las políticas públicas.
La cultura no puede seguir siendo el adorno incómodo de un gobierno que no entiende su valor. El arte no es un lujo: es un derecho. Y los derechos no se mendigan, se exigen.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

