Una política social con sustento moral
Por Manuel Rueda
El reciente pronunciamiento de la presidenta municipal de Tepic, Geraldine Ponce, sobre el manejo de los adeudos de predial y agua, reafirma su alineación con la Cuarta Transformación y su compromiso de que por el bien de todos “primero los pobres”. La oferta de descuentos, facilidades de pago y condonaciones totales a quienes más lo necesitan refleja un enfoque con un claro sentido humano.
Este mensaje llega en un contexto en el que circulaban versiones sobre la contratación de una empresa externa de cobro con facultades para embargar, situación que generó inquietud entre los contribuyentes. Frente a ello, la presidenta optó por una comunicación directa y tranquilizadora, ofreciendo atención caso por caso y puertas abiertas para cualquier persona en dificultades económicas.
Aunque estas medidas representan un desafío para la recaudación municipal, el posible hueco presupuestal puede compensarse con la recuperación de recursos que, en administraciones anteriores, se “perdían” en beneficio de unos cuantos. Una gestión transparente y sin tolerancia a la corrupción no solo permitiría sostener estas políticas, sino convertirlas en un eje permanente de gobierno.
Más que una táctica política, esta postura parece responder a una convicción: un municipio se fortalece cuando sus habitantes más vulnerables no son castigados por la pobreza, sino respaldados por sus autoridades. Quedará por verse si esta visión logra transformar, además de la política social de Tepic, su propia cultura administrativa.
