Siempre al alba el cristal se fortalece
Siempre al alba el cristal se fortalece
Nunca subestimes el poder de una madre.
Madre Coraje y sus hijos
Bertolt Brecht
A mi amiga diputada Alba Cristal Espinoza
Por Luis Alberto Bravo Mora
“Al árbol se le conoce por sus frutos” (Lucas 6:43). En el tejido de la vida, Alba Cristal Espinoza es más que una exdiputada o una figura política. Es madre de Jade Cristal y Juan Rafael, dos pequeños faros de esperanza en un mundo turbulento. Sus nombres resuenan con la claridad de un cristal y la nobleza de un jade.
Jade, con sus ojos verdes color jade, por cierto, ojos más hermosos son difícil de encontrar por estas tierras además de una sonrisa radiante, es una descarga de carisma. Juan Rafael, más reservado, pero igualmente noble, lleva la serenidad en su mirada. Aunque no he compartido mucho tiempo con ellos, en las ocasiones en que me he reunido con Alba, sus hijos son un tema recurrente. Vive para ellos, como si su propósito se tejiera en los hilos de su crianza.
La política nayarita o quizás nacional, implacable y voraz, no ha sido clemente con Alba. Como madre soltera, ha criado a sus hijos con tenacidad y amor. Incluso en los días en que presidía el Congreso de Nayarit, no dejó de llegar a casa para ayudar con las tareas o revisar los deberes escolares. Su compromiso con la maternidad es inquebrantable.
Hoy, la imagen pública de Alba se tambalea. Los vaivenes políticos han dejado su huella en su situación jurídica. Pero es en sus hijos donde encuentro la verdadera esencia de esta mujer. Imagino la desesperación que debe sentir, y sé que sus hijos también la comparten. Sin embargo, jamás los abandonaría. La política local suele destruir, pero confío en que no arruine esta familia.
Recuerdo la última vez que vi a Jade y Juan Rafael. Fue durante la presentación de la puesta en escena “Malas Palabras” en el Laboratorio de Arte Teatral y Escénico de Nayarit (LATEN). Juan Rafael disfrutó la función, y Jade aún más hasta quiso una foto con Andrea, la joven protagonista. Alba, observándolos, irradiaba felicidad y orgullo ante la sensibilidad de ambos.
En el evangelio de Lucas, se dice que al árbol se le conoce por sus frutos. Alba Cristal, más allá de la política, es una madre que ha criado a dos niños nobles y educados. Me niego a creer que una mujer así sea mala. Que la política no les arrebate su luz ni su amor. Ojalá que todo se aclare y esta familia siga su camino, sobreviviendo a la crueldad de los tiempos.
En la encrucijada entre política y maternidad, Alba Cristal es un árbol cuyos frutos hablan de su verdadera esencia. Y esa es la historia que merece ser contada.
Hace dos años Alba Cristal me pidió le apoyara a organizar un par de eventos en Compostela uno de ellos por las calles del pueblo mágico, en esta actividad se nos unió la pequeña Jade por un poco más de tres horas recorrimos la mayoría de las calles de Compostela y pude ser testigo del amor que ambas se profesaban, Jade miraba con orgullo y amor a su madre, disfrutaba como atendía a las personas, sentía las muestras de cariño que le profesaban a la diputada, constantemente se abrazaban o ella abrazaba a su madre orgullosa de compartir esos momentos a su lado, al final del recorrido terminamos con una representación teatral que la pequeña Jade disfruto como nadie, cuando la función termino se acercó a mí y me obsequio una bolsa de dulces dándome las gracias, yo apenas atine a tomar esos dulces y a sonreír sus pequeños ojos bajo la luz de la plaza se tornaban en ese hermoso verde jade y pensé que probablemente de allí su nombre, tiempo después me di cuenta que tanto el nombre como el color no eran más que una bella coincidencia.
Quise contar esta pequeña anécdota para que usted querido lector percibiera un poco la familia que son; en estas tierras del Nayar acostumbramos a terminar trayectorias con tan solo un señalamiento, nos encanta hacer leña del árbol caído, lo disfrutamos como nadie, está en nuestro ADN el deleite de la derrota de aquellos que logran un triunfo o varios es un placer prohibido para nosotros y claro disfrutamos mucho más verlos caer que ascender.
Se supone que todas las personas gozan de la presunción de inocencia, es decir, todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Esto en Nayarit es letra muerta y aquí todos son culpables y no importa que se demuestre lo contrario, no importa si el que señala sea la peor de las personas o padezca de sus facultades mentales, o el peor de los criminales, mientras sea el que apunte con su dedo o desde el anonimato de un teclado vierta su veneno eso será suficiente para creerlo y hacerlo una bomba de tiempo, llevándonos trayectoria, familia y nombre por delante; ahora imagine usted lo que una persona así puede hacer con poder político u administrativo como el que en estos momentos ostentan? Alba no goza de aquella tan cacareada sororidad, empatía, ni respaldo feminista, falso discurso de empatía a conveniencia, en fin, la vida da muchas vueltas y Alba Cristal todavía tiene muchas páginas que escribir en su historia de vida, sé que mi amiga saldrá adelante porque tiene el carácter para hacerlo y el derecho de su lado, porque como decía mi abuela por las mañanas… siempre al alba el cristal se fortalece!
