El automóvil como sinónimo de poder
“Soy el amo del camino,
nada me pudo vencer,
ser veloz es mi destino,
no lo quieras comprender”
Rata Blanca
Por Pedro Gonzales Castro y
Rutilo Tomas Rea Becerra
La máquina y el mito
Desde que el primer auto rodó por las calles, no fue solo un medio de transporte; se convirtió en una promesa. La imagen de la carretera abierta, la libertad sin límites y la independencia personal se grabó en la mente de la gente, especialmente en la de los estadounidenses, como una parte central del sueño americano. En un abrir y cerrar de ojos, el automóvil se transformó en un símbolo de estatus y progreso. Pero ¿qué sucede cuando un objeto se convierte en una extensión de nuestro ego? El argumento es que esta relación, tan arraigada en nuestra psique colectiva, ha evolucionado de manera peligrosa. El auto, al ser un símbolo de éxito y poder, nos ha imbuido de una falsa sensación de indestructibilidad** y superioridad al volante.
La génesis del símbolo de poder
Al principio, el auto era un lujo absoluto. Era un juguete costoso reservado para la élite, una clara señal de riqueza y exclusividad. Poseer uno significaba que habías llegado. Pero todo cambió con la producción en masa. Henry Ford y su Modelo T hicieron que este símbolo de poder fuera accesible para la creciente clase media. Lejos de devaluarlo, esto lo convirtió en una meta tangible para millones, un objeto de deseo que representaba el ascenso social y la posibilidad de una vida mejor.
La cultura popular lo reforzó. Películas, canciones y anuncios nos vendieron la idea de que el auto no era solo un objeto; era el camino hacia la aventura, la independencia y el éxito personal. Era la herramienta para conquistar el mundo, una extensión de nuestra propia voluntad. Esta noción, que solía estar ligada casi exclusivamente al género masculino, ha cambiado drásticamente. Actualmente, la participación de las mujeres en las decisiones de compra de vehículos ha crecido de manera exponencial, y en algunos mercados incluso superan a los hombres. De hecho, estudios en México sugieren que las mujeres influyen o realizan directamente un 65% de las compras de vehículos. Esto demuestra que la idea del automóvil como un símbolo de poder y libertad ha trascendido las barreras de género, haciendo que su impacto en la sociedad sea aún más generalizado.
De la libertad a la «indestructibilidad»
Una vez al volante, el auto se convierte en una especie de caparazón. Nos sentimos seguros y en control, hasta “dueños del mundo”; pero esta sensación de seguridad a menudo se transforma en una percepción de invulnerabilidad. Ello nos lleva a conductas temerarias, como pisar el acelerador o ignorar a ciclistas y peatones. El teléfono móvil refuerza esta superioridad, ya que la necesidad de estar conectado nos hace ignorar las normas de tránsito y la seguridad de los demás.
Dicha mentalidad es fomentada por la falta de planeación estatal en el transporte público, que ha propiciado un aumento descontrolado del parque vehicular. En Jalisco, de 2010 a 2023 por ejemplo, creció un 67.37%, lo que acentúa la congestión y los problemas de salud pública, máxime si consideramos que miles de automóviles se transportan solamente con un pasajero: el conductor. Este sentimiento de invulnerabilidad genera una desconexión con las consecuencias de nuestras acciones, como si el auto fuera una barrera moral que nos hace olvidar el impacto real de nuestra imprudencia. Un estudio de la Universidad de Granada revela que los hombres jóvenes se describen como «mejores conductores» y son más propensos a comportamientos de riesgo, lo que demuestra la ineficacia del control estatal y la falta de programas de educación vial permanentes.
Un nuevo capítulo: Corrupción y Monta choques
Esta indiferencia ante la ley no es solo un problema individual; es un problema sistémico. Se nutre de la corrupción institucional, que es como un combustible para el desorden vial. Cuando las reglas se tuercen y los sistemas de control se debilitan, la impunidad se convierte en algo aceptable. Quienes se sienten invulnerables al volante, pronto aprenden que esa invulnerabilidad también puede ser comprada, por ejemplo, con un soborno.
Un síntoma de esta enfermedad es el creciente y peligroso fenómeno de los “monta choques”. Estos grupos criminales se aprovechan de la falta de regulación y la debilidad del sistema judicial para simular accidentes de tránsito. Un conductor que ya se siente superior y desprecia las reglas es un blanco fácil para ellos. La lógica es perversamente simple: los delincuentes provocan un «accidente» y luego se aprovechan del pánico del conductor para ofrecer «soluciones» rápidas y fuera de la ley. La corrupción en las agencias de tránsito y seguros permite que este fraude prospere, creando un círculo vicioso que erosiona la confianza en nuestras propias instituciones.
La fragilidad del mito
En resumen, lo que comenzó como un poderoso símbolo de libertad ha evolucionado en un factor que fomenta la imprudencia vial. De la confianza individual al fracaso institucional y a la proliferación de la criminalidad, el automóvil ha revelado una serie de problemas sociales muy arraigados. Es momento de que reevaluemos nuestra relación con él y el alto costo que esta mentalidad de «indestructibilidad» tiene en nuestra sociedad, manifestándose en un aumento de accidentes, la congestión y la contaminación.
Al final, la fragilidad de este mito se hace evidente con cada choque y cada embotellamiento. El automóvil sigue siendo una herramienta increíble, pero quizás sea tiempo de que dejemos de verlo como un escudo y empecemos a conducirlo con la responsabilidad que todos merecemos.
Referencias
- Flink, J. J. (1988). The Automobile Age. MIT Press.
- Instituto de Información Estadística y Geográfica (IIEG). (2024). Crecimiento del parque vehicular en Jalisco y AMG 2023. Gobierno de Jalisco.
- Marketing 4 Ecommerce. (2022, 29 de abril). 42% de las mujeres buscan comprar auto online en México. Recuperado de https://marketing4ecommerce.mx/42-de-las-mujeres-buscan-comprar-auto-online-en-mexico/
- Sachs, W. (1992). For Love of the Automobile: Looking Back into the History of Our Desires. University of California Press.
- Schwartz, J. (1995). The Automobile and the City: The New York Experience, 1895-1995. University of Illinois Press.
- Gobierno de Jalisco. (s.f.). Movilidad. En Plan Estatal de Desarrollo de Jalisco. Recuperado de https://transparencia.info.jalisco.gob.mx/sites/default/files/PED-Programas%20Sectoriales%20y%20Especiales-Cap.%2020-Movilidad.pdf
- CIBERESP. (2014, 5 de diciembre). Un estudio revela que los hombres jóvenes presentan más conductas de riesgo al volante que las mujeres. Recuperado de https://www.ciberesp.es/noticias/un-estudio-revela-que-los-hombres-jovenes-presentan-mas-conductas-de-riesgo-al-volante-que-las-mujeres
