abril 26, 2026

La polémica tras el triunfo de Fátima Bosch: ¿por qué a México le cuesta celebrar a sus reinas?

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fátima bosch

Fátima Bosch, nueva Miss Universo, se convierte en símbolo de orgullo y polémica en México.

Sumario: La corona que nos pesa más que nuestra historia. Aunque cuatro mexicanas han ganado Miss Universo, el país sigue repitiendo el mismo patrón: dudar, demeritar y dividirse.

Ir juntos es un comienzo,

mantenernos juntos es un progreso,

trabajar juntos nos hará triunfar.
Henry Ford

Por Luis Alberto Bravo Mora

La incomodidad ante la gloria ajena
En México, pareciera que el triunfo ajeno nos incomoda, como si la gloria de otro compatriota nos recordara nuestras propias derrotas. Algo se quiebra en nuestro espíritu colectivo cuando un mexicano se alza en el escenario internacional: en lugar de celebrar, nos apresuramos a descalificar. Hoy, la tabasqueña Fátima Bosch, nueva Miss Universo, se convierte en el espejo de esa contradicción. Su victoria, que debería ser motivo de júbilo, ha sido recibida con más odio que felicitaciones. ¿Por qué nos cuesta tanto entregarnos al orgullo compartido, como sí lo hacen sus paisanos tabasqueños, volcados en unidad y entusiasmo alrededor de su reina?

Repetición histórica
No es la primera vez. Hace treinta y cuatro años, Lupita Jones levantó la misma corona y el país repitió el mismo guion: la sospecha, la desconfianza, la mezquindad. Se dijo que su triunfo era un regalo político, una compra disfrazada de mérito. Pero quienes la vimos crecer desde su coronación en Baja California sabemos que nadie le regaló nada. Como ahora tampoco se lo han regalado a Fátima. La historia se repite con un guion que parece escrito en nuestros genes: negar, demeritar, ensuciar.

El gesto frío y la campaña contra el triunfo
Es triste observar las imágenes de su triunfo nacional y el gesto frío y doloso de muchas participantes; la campaña desplegada para restarle valor a su camino hacia el certamen universal. Más triste aún es constatar que, pese a que estos concursos han perdido relevancia con los años, Fátima les ha devuelto un brillo inesperado, un revulsivo que resonó no solo en México, sino en el mundo entero. Y sin embargo, aquí seguimos, incapaces de reconocer el esfuerzo de nuestras reinas, incapaces de darles el estatus de liderazgo e inspiración que merecen. Cuatro mexicanas han conquistado Miss Universo, y a ninguna se le ha permitido convertirse en símbolo de unidad nacional.

Reflexión personal
No soy fanático de estos certámenes, lo confieso. Pero el odio desplegado hacia el triunfo de esta joven mexicana rebasa cualquier indiferencia. Llega al hartazgo. Nos revela una herida profunda: la dificultad de reconocer al otro, de celebrar al vecino, al compañero, al compatriota. En un país que carece de liderazgos capaces de inspirar, aparece una mujer con el mayor de los triunfos, y nuestra primera reacción es buscar cómo dañarla. ¿Qué nos dice esto de nosotros mismos? ¿Qué futuro puede tener una nación que se niega a aprender de sus propios triunfos?

Llamado a la autocrítica
Han pasado tres décadas desde Lupita Jones y seguimos atrapados en las mismas prácticas, repitiendo el mismo ciclo de negación. Treinta y cuatro años y no hemos aprendido nada. Quizá sea hora de mirarnos en el espejo que nos ofrece Fátima Bosch y preguntarnos: ¿qué nos impide celebrar la victoria de otro mexicano como si fuera nuestra? Porque mientras no aprendamos a reconocer la grandeza ajena, seguiremos condenados a sabotear la nuestra.

Buenos días Nayarit y al resto del mundo Hi people!!!

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Fátima Bosch, nueva Miss Universo, se convierte en símbolo de orgullo y polémica en México.

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Miss Universo, Fátima Bosch, México, opinión, belleza, unidad nacional, Tabasco

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Fátima Bosch, nueva Miss Universo, se convierte en símbolo de orgullo y polémica en México.

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