abril 26, 2026

La Autopsia Social: Una Síntesis entre la Economía Política, la Neurobiología y el Análisis Funcional del Suicidio

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DEPRE

Estados Unidos y Europa se están suicidando de diferentes maneras.

En Europa es la austeridad en medio de la recesión y eso es garantía de desastre.

Ahora hay cierta resistencia a eso. En los EE.UU., es esencialmente la deslocalización de la producción

y la financiarización y deshacerse de la población superflua a través del encarcelamiento”.

Noam Chomsky

Por Pedro Gonzales Castro y

Rutilo Tomás Rea Becerra

Introducción: Del “Asesinato Social” a la Alienación Moderna

En 1845, Friedrich Engels acuñó el término asesinato social para describir las muertes prematuras causadas por condiciones de vida impuestas por la estructura económica (Engels, 1845/2017). Un año después, Karl Marx, a través de los archivos de Peuchet, mostró que el suicidio era el síntoma final de esa misma estructura (Marx, 1846/2012). Hoy, en 2026, esta idea se confirma con la neurociencia y la filosofía contemporánea: el suicidio no es un error individual, sino una respuesta funcional a un sistema que produce sujetos incompletos y despojados de soberanía.

La Biopolítica del Estrés: Marmot, Sapolsky y el Síndrome del Estatus

La relación entre economía y salud mental no es solo distributiva, también es biológica. Michael Marmot (2004) demuestra que la falta de control sobre la propia vida y la baja posición social son predictores directos de mortalidad. No se trata únicamente de pobreza, sino de desigualdad y ausencia de agencia. Robert Sapolsky (2004) explica que el estrés crónico, con el eje HPA activado, deja de ser una respuesta adaptativa y se convierte en una carga alostática que daña el hipocampo. Mientras la cebra huye del león, el docente o el trabajador precario no pueden escapar del “león” del alquiler o de la evaluación punitiva, lo que genera neuroinflamación sistémica.

El Sujeto Incompleto y el “Psychache”

Cuando la estructura social asfixia, aparece lo que Edwin Shneidman (1993) denominó psychache: un dolor psicológico insoportable derivado de necesidades humanas frustradas. José Carlos Ruiz (2023) señala que el sujeto moderno está incompleto porque busca su identidad en el consumo de referentes externos. Este vacío existencial es el terreno fértil para el psychache. En este contexto, el suicidio surge, como diría Marx, como la única forma de “recuperar la propiedad de uno mismo” mediante la desaparición.

La Técnica: Autopsia Social y Análisis Funcional

Para que el análisis sea riguroso en psicología forense y clínica, debemos pasar de la descripción a la métrica. María Xesús Froxán Parga (2024) propone dejar de ver el suicidio como síntoma de un trastorno mental y analizarlo como una conducta con función en un contexto determinado. El suicidio suele ser una conducta de escape ante contingencias aversivas incontrolables. En paralelo, Werlang y Botega (2003) plantean la autopsia social: reconstruir no solo el estado mental, sino el contexto sociopolítico. ¿Hubo pérdida de soberanía laboral? ¿Aislamiento por desarticulación del tejido social? Este enfoque convierte la autopsia social en el peritaje del “asesinato social” descrito por Engels.

Conclusión: Recuperar la Soberanía en Tiempos de Malestar

Engels (1845/2017) y Marx (1846/2012) nos enseñaron que el sufrimiento humano no puede entenderse aislado del contexto económico y social. Hoy, Marmot (2004) y Sapolsky (2004) confirman que la desigualdad y la falta de control no solo afectan la vida material, sino también la biología, generando estrés crónico y deterioro neurológico. Este escenario produce lo que Shneidman (1993) llamó psychache, un dolor psicológico que se intensifica en sujetos incompletos, como describe Ruiz (2023), atrapados en la búsqueda de identidad en el consumo.

Frente a esta realidad, Froxán Parga (2024) propone analizar el suicidio como una conducta funcional, no como un simple síntoma, y Werlang y Botega (2003) nos recuerdan que la autopsia social debe reconstruir el entramado sociopolítico que rodea cada caso. Finalmente, González Serrano (2024) plantea una salida: resistir la patologización del malestar mediante una alfabetización emocional política. Comprender que nuestra salud mental depende de democracias sanas y economías justas es esencial. La verdadera prevención no consiste en medicalizar el sufrimiento, sino en devolver a las personas la soberanía sobre su existencia.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias

  • Engels, F. (1845/2017). La situación de la clase obrera en Inglaterra. Akal.
  • Marx, K. (1846/2012). Acerca del suicidio. Las Cuarenta.
  • Marmot, M. (2004). The Status Syndrome: How Social Standing Affects Our Health and Longevity. Bloomsbury Publishing.
  • Sapolsky, R. M. (2004). Why Zebras Don’t Get Ulcers. Holt Paperbacks.
  • Shneidman, E. S. (1993). Suicide as Psychache: A Clinical Approach to Self-Destructive Behavior. Jason Aronson.
  • Ruiz, J. C. (2023). Incompletos. Editorial Planeta.
  • Froxán Parga, M. X. (2024). Análisis funcional de la conducta humana. Editorial Pirámide.
  • Werlang, B. S. G., & Botega, N. J. (2003). A semi-structured interview for psychological autopsy. Revista Brasileira de Psiquiatria.
  • González Serrano, C. J. (2024). Una filosofía de la resistencia. Ediciones Destino.

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