La Eutanasia y el «Derecho a Morir»
«La dignidad reside en poder decidir
sobre nuesta propia vida y muerte”.
Anónimo
Por Pedro Gonzales Castro y
Rutilo Tomás Rea Becerra
Soberanía corporal frente a la biopolítica del sufrimiento
La modernidad ha transformado la muerte en un evento técnico, despojándola de su dimensión biográfica y ritual para confinarla en el espacio clínico. En este escenario, la eutanasia y el «derecho a morir» emergen no como una renuncia a la vida, sino como la exigencia de autonomía radical sobre el territorio más íntimo: el propio cuerpo. Este ensayo analiza la eutanasia como un acto de soberanía frente a la obstinación terapéutica y la captura institucional del final de la existencia.
- La biopolítica y el control de la agonía
Desde una perspectiva materialista, el Estado y el sistema médico ejercen lo que Foucault denominó biopolítica: el poder de «hacer vivir y dejar morir». En el capitalismo tardío, este poder se manifiesta en el imperativo de prolongar la vida biológica a cualquier costo, incluso cuando la dignidad y el sentido han desaparecido. La prohibición de la eutanasia funciona a menudo como un mecanismo de control sobre el cuerpo-territorio, impidiendo que el sujeto ejerza su voluntad final.
Como señala García López (2020), la justicia y las neurociencias deben converger en el reconocimiento de que la capacidad de decidir sobre el propio fin es un atributo de la personalidad jurídica. Negar este derecho es condenar al individuo a una forma de expropiación de su muerte, transformando la agonía en un proceso gestionado por protocolos administrativos y no por deseos humanos.
- El concepto de «Dolor Total» y la Ética del Acompañamiento
La resistencia a la eutanasia suele fundarse en una visión reduccionista del sufrimiento. Sin embargo, la tanatología contemporánea, bajo la visión de Osorio (2017), introduce el concepto de «Dolor Total». Este no se limita al daño tisular, sino que integra el sufrimiento psíquico, social y existencial que surge cuando la enfermedad anula la posibilidad de una praxis vital.
Cuando el dolor se vuelve total y la medicina paliativa alcanza su límite técnico, la eutanasia surge como una respuesta ética compasiva. No se trata de un «desprecio por la vida», sino de una valoración de la vida digna por encima de la mera supervivencia vegetativa. La ética del vínculo de González Galán (2022) sugiere que el acompañamiento en el morir implica respetar la narrativa del otro, permitiendo que el cierre de su historia sea coherente con los valores que sostuvo en vida.
- La soberanía corporal como acto de resistencia
Reivindicar el derecho a morir es, en última instancia, un acto de soberanía política. En un sistema que mercantiliza la salud y burocratiza el cuidado, decidir el momento y la forma de la propia partida es recuperar el control frente a la alienación. Esta tensión entre la autonomía individual y la restricción institucional ha sido magistralmente retratada en el cine contemporáneo, que funciona como un espejo de la praxis ética.
En la película «Mar adentro» (Amenábar, 2004), se expone el caso real de Ramón Sampedro, cuya lucha no era contra la vida, sino contra la imposición de una existencia que él consideraba una «cabeza viva en un cuerpo muerto». Desde el materialismo dialéctico, Sampedro no busca la muerte como un escape nihilista, sino como el ejercicio de una libertad que el Estado le negaba. La obra de Amenábar subraya cómo la ley, al intentar «proteger la vida», termina ejerciendo una violencia biopolítica que condena al sujeto a una permanencia forzada en el sufrimiento.
Por otro lado, la obra «Wit» (Nichols, 2001) ofrece una perspectiva cruda sobre la deshumanización en la etapa terminal. La protagonista, una académica brillante enfrentada a un cáncer de ovario avanzado, se convierte en un simple «objeto de investigación» para el sistema médico. Nichols retrata con precisión lo que González Galán (2022) define como la erosión de la dignidad: cuando el protocolo científico ignora la narrativa biográfica de la paciente, reduciéndola a métricas y respuestas químicas. En «Wit», la muerte digna no es solo el cese del dolor, sino la recuperación de la identidad frente a un sistema que la ha despojado de su humanidad.
Ambas obras coinciden en que la soberanía del cuerpo es el último reducto de la libertad. La figura de Alfonsina Storni, en este contexto, se resignifica: su decisión de «entrar en el mar» —al igual que la determinación de Sampedro o la lucidez final de la protagonista de Nichols— no es solo un hecho trágico, sino una declaración de autonomía frente a un destino de dolor impuesto por la biología y la falta de opciones institucionales dignas.
Conclusión: Hacia una pedagogía de la libertad final
La desestigmatización de la eutanasia requiere transitar de una moral dogmática a una ética de la autonomía. Nombrar el derecho a morir permite humanizar la medicina y devolverle al sujeto su estatus de agente político hasta el último aliento. La soberanía del bienestar no termina con la salud, sino que se consagra en la capacidad de elegir una muerte que sea el reflejo de una vida libremente vivida. Reconocer nuestra finitud no es una derrota, sino el acto supremo de realismo y dignidad humana.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias
- Amenábar, A. (Director). (2004). Mar adentro [Película]. Sogecine / Himenóptero.
- Foucault, M. (2007). Nacimiento de la biopolítica. Fondo de Cultura Económica.
- García López, E. (2020). Psicopatología Forense: Derecho, Neurociencias y Justicia. Manual Moderno.
- García Noguez, H. (2021). Evaluación psicológica forense en casos de alta complejidad. Editorial Porrúa.
- González Galán, J. M. (2022). Ética y psicología clínica: Vínculos y responsabilidades en el final de la vida. Universidad de Guadalajara.
- Nichols, M. (Director). (2001). Wit (Amar la vida) [Película]. HBO Films.
- Osorio, A. (2017). El acompañamiento tanatológico en crisis: Una visión integral. Editorial Académica Española.
- Storni, A. (2005). Obras completas: Poesía. Losada.
