Asaltos y robos en la capital nayarita
La seguridad urbana y los cambios de una ciudad que dejó atrás su antigua tranquilidad
Sumario: El reciente asalto a una joyería en pleno Centro Histórico de Tepic reavivó entre ciudadanos recuerdos, reflexiones y debates sobre la vigilancia, el crecimiento urbano y la transformación de la seguridad en la capital nayarita.
Por Sergio Mejía Cano
El reciente asalto a una joyería en pleno Centro Histórico de la capital nayarita trajo a la memoria de muchas personas una serie de robos ocurridos años atrás en comercios cercanos incluso a la Presidencia Municipal, entre ellos una joyería saqueada en 2018.
De acuerdo con lo documentado en aquella época, varios de esos robos ocurrieron durante la madrugada. Comerciantes denunciaban que al llegar a abrir sus negocios encontraban candados violentados y mercancía robada. Sin embargo, el hecho reciente generó mayor impacto social por haberse registrado en horas hábiles y en una de las zonas con mayor movimiento de personas y tránsito vehicular de Tepic.
El Centro Histórico y las dificultades para una huida rápida
La estrechez de las calles del Centro Histórico, así como el intenso tráfico vehicular, hacen pensar a muchos ciudadanos que escapar rápidamente después de un asalto no resulta sencillo. Las constantes obstrucciones viales, los embotellamientos y el transporte urbano circulando en doble fila complican cualquier intento de fuga.
A ello se suma que durante el día suele existir una mayor presencia de patrullajes y elementos policiacos en las calles céntricas de la ciudad.
No obstante, también surge la percepción de que la vigilancia nocturna debería fortalecerse aún más, pues Tepic dejó de ser desde hace años aquella ciudad tranquila donde era común caminar hasta altas horas de la noche prácticamente sin temor.
Recuerdos de otro Tepic
Durante el sexenio del entonces gobernador Rigoberto Ochoa Zaragoza (1993-1999), mientras comenzaban las obras para convertir en zona peatonal el entorno de la Plaza Principal frente a Catedral, antiguos ferroviarios jubilados conversaban precisamente sobre la posibilidad de asaltos bancarios en Tepic.
En aquellos años, una intensa ola de robos a bancos ocurría en Guadalajara, Jalisco. Uno de los jubilados comentaba que algo así parecía difícil en Tepic debido a las características de sus calles y avenidas.
Recordaban que bancos ubicados sobre la avenida México tendrían pocas rutas de escape rápidas, debido a semáforos, cruces viales y el flujo vehicular. Otros consideraban que la avenida Insurgentes ofrecía mayores posibilidades de huida por tratarse de una vía más rápida hacia las salidas carreteras.
Vigilancia discreta y percepción ciudadana
En aquella conversación, uno de los jubilados observó a varios personajes que consideró inusuales en la Plaza Principal: vendedores aparentemente fuera de contexto y jóvenes que parecían permanecer sin actividad definida.
Otro de los presentes comentó entonces que posiblemente se trataba de estrategias de vigilancia implementadas por autoridades estatales y municipales mediante policías vestidos de civil para reforzar la seguridad del Centro Histórico y proteger a la ciudadanía.
Incluso se hablaba de operativos nocturnos que habían permitido detener a personas dedicadas a extorsionar en la zona centro.
Una ciudad distinta
El reciente asalto a la joyería volvió a colocar sobre la mesa las conversaciones ciudadanas sobre seguridad, vigilancia y tiempos de reacción policiaca en el corazón de Tepic.
Más allá del hecho delictivo en sí, el episodio también despertó una reflexión colectiva sobre cómo ha cambiado la vida urbana en la capital nayarita y cómo la ciudadanía percibe hoy la tranquilidad y seguridad de sus espacios públicos.
Sea pues. Vale.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

