Aseguramiento de terrenos del SUTSEM: cuando el poder castiga a la organización sindical en Nayarit
Sumario: El pronunciamiento de la maestra y luchadora social Gabriela Alvarado expone una preocupación de fondo: el uso del poder del Estado frente al patrimonio y la organización de los trabajadores del SUTSEM. Más allá de un acto administrativo, el aseguramiento de más de 12 hectáreas abre un debate sobre legalidad, derechos sindicales y autoritarismo.
Por Manuel Rueda
Desde el aula, una voz que incomoda al poder
No es menor que el reclamo en un posteo venga de una profesora. Gabriela Alvarado habla desde el aula, desde el espacio donde se enseña todos los días el respeto a la ley, la dignidad humana y la convivencia democrática. Por eso su mensaje incomoda: porque confronta el discurso oficial con la realidad de los hechos.
El aseguramiento de más de 12 hectáreas pertenecientes al patrimonio del SUTSEM no puede leerse como un trámite frío o técnico. Se trata de terrenos concebidos para fortalecer la unión sindical, el ahorro colectivo y proyectos de vida construidos durante años por trabajadores y trabajadoras del estado.
¿Acto administrativo o mensaje político?
Cuando el Estado actúa contra una organización sindical sólida, el mensaje trasciende lo jurídico. No hay en esos terrenos lujos ni excesos; hay esfuerzo, esperanza y planeación familiar. La medida impacta directamente en la confianza de miles de trabajadores que han creído en la organización colectiva como vía legítima para mejorar sus condiciones de vida.
La Constitución —como bien recuerda la maestra Alvarado— no solo se memoriza: se ejerce. Y en ella se protege de manera explícita la libertad sindical y el patrimonio de los trabajadores. Cuando el poder público utiliza su fuerza para presionar o intimidar, deja de educar en justicia y comienza a normalizar el abuso.
Humanismo en el discurso, castigo en los hechos
Un gobierno que se asume humanista debería privilegiar el diálogo, no la imposición; el respeto, no el castigo. Hoy, lo que está en disputa no es únicamente un terreno, sino algo más profundo: la credibilidad de las instituciones y la certeza de que organizarse no será motivo de represalias.
El llamado de Gabriela Alvarado va más allá del SUTSEM. Convoca a la sociedad nayarita a alzar la voz frente al autoritarismo y a recordar que los derechos laborales no son concesiones del poder, sino conquistas históricas.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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