abril 18, 2026
cotos

“Puedes gastar el dinero en nuevas

viviendas para los pobres y los sin techo,

o puedes gastarlo en un estadio de futbol

o un campo de golf”

Jello Briafa

Por Pedro Gonzales Castro y

Rutilo Tomas Rea Becerra

La proliferación de cotos privados y comunidades cerradas es más que una tendencia arquitectónica; es un síntoma de una profunda fractura social. Estos enclaves, a menudo llamados «burbujas feudales», privatizan espacios que antes eran públicos, erosionan la salud pública y evidencian la ineficiencia de las políticas gubernamentales. La seguridad se convierte en un privilegio, creando una dicotomía entre «los de adentro» y «los de afuera» (Blakely & Snyder, 1997).

Impulsados por la percepción de inseguridad y la búsqueda de exclusividad, estos desarrollos redefinen la comunidad. Las calles y parques públicos se convierten en propiedad privada, lo que impacta la salud física y mental al fomentar el sedentarismo y el aislamiento social (McKenzie, 1994). La existencia de estos enclaves resalta la incapacidad del Estado para garantizar la seguridad como un derecho universal, delegando esta responsabilidad a manos privadas (Davis, 1990). Esto perpetúa la desigualdad y compromete derechos humanos como la libre circulación, fomentando la desconfianza (Bauman, 2002). Estos cotos socavan la noción de una sociedad justa donde la dignidad y la seguridad son derechos para todos.

El fenómeno se entrelaza con la gentrificación y la fragmentación urbana, un problema acentuado en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). La expansión ha sido desorganizada, con fraccionamientos cerrados que desplazan a residentes de bajos ingresos a la periferia. Esta proliferación afecta la infraestructura de movilidad, ya que los cotos rompen la continuidad de las vialidades, lo que obliga al transporte público a hacer rodeos y genera un caos vial. Esto limita el acceso a servicios esenciales y educación para quienes no residen en estas «fortalezas». Esta segregación es resultado de políticas de planeación que privilegian el capital inmobiliario sobre el bienestar colectivo, creando un «archipiélago de fraccionamientos cerrados» que impide la integración social y perpetúa la desigualdad (Cabrales Barajas & Canosa Zamora, 2001; Sevilla Villalobos, 2020).

El caso de Urbi: salud, irregularidades y responsabilidad inmobiliaria

Un ejemplo crudo y alarmante de la negligencia y la priorización de la ganancia sobre la vida humana es el caso del fraccionamiento Urbi en Tonalá, construido directamente sobre el antiguo vertedero de Matatlán. A pesar de que el sitio estaba clausurado y representaba un riesgo sanitario evidente, la desarrolladora inmobiliaria Urbi Desarrollos Urbanos S.A. de C.V. y las autoridades locales permitieron la construcción de viviendas de interés social en una zona altamente contaminada.

Los residentes de Urbi han sufrido graves problemas de salud, que incluyen afecciones respiratorias, enfermedades de la piel, y casos de cáncer, directamente relacionados con la exposición a gases tóxicos y lixiviados provenientes del basurero. La quema irregular de basura, una práctica común en el sitio, libera partículas nocivas que exponen a la población a compuestos como el dióxido de carbono y otros aerosoles tóxicos. La empresa concesionaria de residuos, CAABSA Eagle, también ha sido señalada por la operación irregular del vertedero, lo que agrava la problemática ambiental y sanitaria para las más de diez mil personas que viven en la zona. Este caso subraya un patrón de corrupción sistémica donde las autoridades de Jalisco, a cambio de sobornos o favores políticos, han otorgado licencias y permisos de construcción de manera irregular, ignorando los marcos legales y de seguridad sanitaria. La colusión entre el sector inmobiliario y el gobierno es un factor directo en la creación de estos entornos peligrosos.

Este caso ejemplifica de manera dramática cómo la voracidad inmobiliaria y la ineficiencia de la planeación urbana se unen para crear no solo fraccionamientos segregados, sino también entornos peligrosos que atentan directamente contra el derecho a un hogar seguro y un ambiente sano. Es un recordatorio de que la falta de regulación y la corrupción en el sector de la construcción no son problemas abstractos, sino causas directas de enfermedades y sufrimiento humano en las comunidades más vulnerables.

Conclusión

La proliferación de cotos privados no es una solución a los problemas urbanos, sino la manifestación de una crisis mucho más profunda y multifacética. Estos enclaves, que hemos denominado «burbujas feudales», no solo fragmentan el tejido social y urbano, sino que también exponen la ineficiencia de las políticas públicas y perpetúan la desigualdad. El caso de Urbi en Tonalá ilustra de manera contundente cómo esta negligencia, combinada con la voracidad inmobiliaria, puede tener consecuencias devastadoras para la salud y la seguridad de las comunidades, especialmente las más vulnerables.

En última instancia, el desafío no es construir más muros, sino exigir un cambio de paradigma. La respuesta se encuentra en fortalecer el Estado para que cumpla con su responsabilidad de garantizar la seguridad, la salud y la dignidad para todos, a través de una planeación urbana que priorice el bienestar colectivo sobre el capital privado. Desmantelar estas «burbujas feudales» es un imperativo social y moral para reafirmar los derechos humanos y construir una sociedad verdaderamente equitativa.

Referencias

Bauman, Z. (2002). Comunidad: En busca de seguridad en un mundo hostil. Siglo XXI Editores.

Blakely, E. J., & Snyder, M. G. (1997). Fortress America: Gated communities in the United States. Brookings Institution Press.

Cabrales Barajas, L. F., & Canosa Zamora, E. (2001). Segregación residencial y fragmentación urbana: Los fraccionamientos cerrados en Guadalajara. Espiral, 7(20), 223–253.

Davis, M. (1990). City of quartz: Excavating the future in Los Angeles. Verso.

McKenzie, E. (1994). Privatopia: Homeowner associations and the rise of residential private government. Yale University Press.

Pfannenstein, B., Herrera, E. E. A., & Sevilla Villalobos, S. (2017). La ciudad cerrada y su diversificación como reto del Área Metropolitana de Guadalajara, México. Revista de Geografía Norte Grande, (68), 163-184. https://doi.org/10.4067/S0718-34022017000300163

Sevilla Villalobos, S. (2020). Fraccionamientos cerrados en los entornos segregados del Área Metropolitana de Guadalajara y sus experiencias espaciales. Cuadernos de Vivienda y Urbanismo, 13, 1–20.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Verificado por MonsterInsights