Carta a mi querida hija
Mi querida Rebeka del Carmen
Anda y ve, levántate mi niña y camina rumbo a tu escuela con orgullo y poder. Disfruta del placer de poder hacer lo que más te gusta; pocos en este mundo tienen ese privilegio. Es el momento de olvidar los dolores de cabeza, de espalda o las ganas de quedarse en cama. Tiempo hay para todo, pero ahora es el momento de tu formación académica y profesional.
Ve con todas tus ganas y disfruta de tus amigos, compañeros y maestros. Piensa que cada día que pasa es uno menos de los que te quedan por disfrutar. Ya no hay tiempo atrás. Piensa también que ellos tienen derecho a pasar un mal día, pero es tu deber tolerar y empatizar. Una palabra tuya o una acción puede cambiar el rumbo de su día. Así de grande es el poder que pone el universo en tus manos en cada amanecer; sé responsable con él.
Ve con el orgullo por aprender siempre por delante, pero dales su espacio también a tus maestros. No sabes el esfuerzo que ellos tienen que hacer para llegar a ti: problemas en casa, familia, economía, la renta, escuela de sus hijos, enfermedades, problemas en otros trabajos… no lo sabes, pero son tantas cosas. Y, sin embargo, llegan a cumplir este día contigo y a compartir su conocimiento, que es invaluable. Si hoy, por circunstancias ajenas a ti, solo les aprendiste una palabra o un ejercicio, reconóceles eso. Porque esa palabra o ese ejercicio, a partir de hoy, solo será tuyo.

Ve con alegría, como la que el universo pintó en su amanecer, en su sol y en su viento, solo para acompañarte en tu andar a la escuela. Disfruta esos momentos porque siempre estarán en ti. Ponles tú el color para que siempre tengas la nostalgia de un buen recuerdo. Disfruta tu escuela, porque hoy es tu espacio, pero lo ha sido de muchos grandes personajes de la historia moderna de nuestro país. ¿Puedes creer el privilegio que tienes en estos momentos? La historia de los grandes ahora es tuya también.
Ve con pasión, porque no hay nada mejor que eso para que tus padres se sientan orgullosos de ti al saber que aprovechas tu tiempo para crecer. Ve, mi niña, y haz de este día el mejor del resto de tu existencia. Ve con todas tus ganas, porque llegar allí no fue fácil para ti; requirió de mucho esfuerzo y sacrificio, de lágrimas y desvelos, pero al final, lo lograste. Nunca pierdas el valor que esto tiene, porque así será al final el amor que le tengas a tu profesión. La disciplina y ética con la que te desarrolles tendrán sus cimientos más fuertes a partir de esto. No hay difícil cuando de aprender se trata, y no hay error más grande que cargar toda la vida con una mala elección.
Sí, mi niña, es el momento de levantarse con todas las ganas de esa juventud que hoy tienes. Anda y ve, que yo, desde acá o esté donde esté, siempre estaré muy orgulloso por la oportunidad que el universo me dio, y siempre agradecido a ti por haberme escogido en esta vida y en este mundo para ser tu padre.
Te amo, mi niña.
Anda y ve.
Tu papá
Luis Bravo
Tepic Nayarit a 9 de octubre 2024
