Del abandono al olvido: Desastre del gabinete en el sector cultural de Nayarit
“No son las malas hierbas
las que ahogan la buena semilla,
sino la negligencia del campesino”.
Confucio
Por Luis Alberto Bravo Mora
1 de junio el CECAN celebró 25 años de su fundación y ese mismo día, vaya forma de celebrar… demoliendo la ciudad de las artes!
Partiré de las palabras tan acertadas que pronunció el senador Pavel Jarero hace algunos días, con respecto al tema de la ciudad de las artes y todo lo que ha estado pasando en torno a esto: “hoy tenemos gobernador, pero no tenemos gabinete.” Nada más certero que eso, especialmente cuando estos seudo servidores ya están a solo unos pocos meses de abandonar el barco—si es que no lo han hecho ya bajo las sombras, cobardemente, como hoy se comportan—traicionando al hombre que les dio toda su confianza.
Pero enfoquémonos en una sola área, la que ha sido el dolor de cabeza del gobernador desde el primer minuto de su mandato: cultura. En el CECAN, los yerros se han sucedido uno tras otro, y aunque un cambio es más que necesario, las acciones radicales que se requieren parecen imposibles de asumir.
Hace casi un año, el gobernador anunció la construcción de un nuevo estadio sobre las instalaciones de la Ciudad de las Artes. Un pequeño grupo de artistas y comunicadores (no oficiales, claro) iniciamos la protesta, nos reunimos con líderes políticos, exigimos su posicionamiento. Solo la diputada Andrea Navarro manifestó su desacuerdo y la inviabilidad del proyecto. Su postura actual, por tanto, es congruente con lo antes pronunciado.
Pero hoy, ante los hechos consumados, es momento de generar otras acciones, incluso movilizaciones sí. También es necesario exponer la incapacidad del CECAN para socializar lo que ya sabían que ocurriría desde hace más de un año. Jamás lo hicieron. Entre sus festivales del iztete, tejuino y papalote, se la vivieron tragando camote. Jamás alzaron la voz, jamás propusieron nada, jamás comunicaron nada. Cuando se les cuestionaba, respondían que desconocían el tema, como si en su interior esperaran un milagro.
Mientras tanto, los alumnos del CEDART seguían tomando clases en instalaciones condenadas a desaparecer, la escuela de música continuaba funcionando, los talleres de danza operando, si, todo ello ocurría en la ciudad de las artes, porque la única estrategia del CECAN era cruzar los dedos y esperar un milagro. Y hoy, nuevamente, exponen al gobernador, como lo hicieron sus antecesores. Cultura se ha convertido en el peor dolor de muelas de toda esta administración.
Como advertí desde el inicio, si la cultura no se toma con seriedad, será el área por donde se deshilache el sexenio, como ya les ocurrió a los tres últimos gobernadores, quienes tienen cuentas pendientes en este rubro. Prueba de ello es que los alumnos del CEDART no están en sus propias instalaciones en Bellas Artes en Ciudad del Valle porque dichas instalaciones no están listas. Aun así, permitieron que el gobernador las inaugurara y quedara expuesto. Hoy, los estudiantes mendigan espacios en escuelas que solo operan en un turno, con las dificultades que ello conlleva, degradando la formación de las artes cuando debieran ser los principales promotores de las mismas.
El Museo de los Cinco Pueblos es hoy oficina del CECAN, porque han sido incapaces de gestionar un espacio adecuado. Otro museo, el CAC, se usa como bodega y cada día funciona menos, como ocurrió con el CECUPI, que dejó de operar para lo que fue creado. Si la maestra Gabriela Gutiérrez estuviera al frente, jamás habría permitido tal barbaridad.
El Centro de Arte Contemporáneo Emilia Ortiz ha sido utilizado para almacenar todo lo que se encontraba en la Ciudad de las Artes: muebles, vestuarios, instrumentos y hasta empleados que ahora están allí en modo ornato. En este escenario, todos los directivos del CECAN, desde el principal hasta el más insignificante, deberían estar presentando su renuncia. No por dignidad—es evidente que no la tienen—sino por vergüenza.
Lo que les han hecho a los alumnos del CEDART, a los alumnos de la escuela superior de música no tiene madre, y la lista de agravios es larga. Desde el abandono de los alumnos, el secuestro del CECUPI, la demolición de la Ciudad de las Artes hasta la negligencia en la gestión de espacios culturales. Y sí, como dijo el senador Pavel Jarero, tenemos gobernador, pero no tenemos gabinete. Para muestra, basta el botón más sensible de todos: cultura, otra vez, como desde el primer minuto de esta administración.
