abril 17, 2026
la periodista

Por Alfredo Padilla

Éste lunes 24 de enero del presente año, se nos dio la triste noticia del asesinato de la periodista Lourdes Maldonado (acaecido, según se dio a conocer, el día anterior, domingo 23) quien tuvo, cabe decir, una batalla ‘infernal’ de más de 9 años en contra de la injusticia, luego de haber sido vulnerados sus derechos laborales en una empresa de comunicación vinculada al ex gobernador morenista de Baja California Jaime Bonilla (https://www.eluniversal.com.mx/…/periodista-lourdes…), lo que la llevó a las puertas mismas de Palacio Nacional en las famosas mañaneras del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, donde solicitó su apoyo, tras advertir inclusive, que “temía por su vida”.

Así, la mañana del 26 de marzo del 2019 Lourdes Maldonado, originaria de Baja California, uso su intervención para revelar su problema al Presidente y ante la nación: un litigio -que finalmente ganó- por despido, frente a irregularidades del proceso que se llevaba, “porque cuando un jefe no les paga a sus trabajadores es cruel e inhumano”.

Esto terminó con la lamentable noticia: se encontró el cuerpo de Lourdes Maldonado en el fraccionamiento ‘Santa Fe’, de la ciudad de Tijuana, sumándose en consecuencia a la oscura estadística de atentados mortales contra el ejercicio periodístico en el país; es el 3er periodista que muere en lo que va del año, una característica para mal de la democracia, que siempre ha seguido a México, con la cifra de reporteros asesinados.

El caso no deja de remitirnos a una dura realidad: la indiferencia y los ataques constantes, a veces hasta del propio Presidente de la República, y no pocas veces de la clase política y en el poder, de Morena, donde descalifican e ignoran a los comunicadores que no comparten su visión o que realizan críticas a la función desempeñada. Y prueba de ello, que no es cosa menor, lo es el espacio dedicado todos los miércoles para refutar y decir cuáles periodistas son los que más “mintieron” durante esa semana.

Solo nos queda pedir, que este mal se termine pronto con la aplicación cabal de la justicia y el derecho de vivir en paz, y que el oficio político empiece a privar de veras las acciones de nuestros gobernantes a fin de que se adquiera con una buena dosis de congruencia más allá de simulación, la imprescindible empatía, al igual que la valía hacia la noble labor de registrar, comunicar y analizar el diario acontecer, y se dejen de lado posturas o veladas estrategias de seleccionar sectariamente solo lo que les represente la reproducción -contraproducente- de monólogos,  creyendo erróneamente, quizá bajo una mala asesoría tradicional, de que así se protege la imagen del “jefe” y se “proyectan las bondades deseadas a la sociedad en general”. De no tomarse en cuenta tal situación, ¿cuál sería entonces la diferencia de los otros gobiernos del pasado que tanto se critica? ¿Dónde estaría la libertad, la transformación y el bienestar, que tanto se ha propugnado e incluso forma parte esencial del bagaje ideológico de la 4T? Llegó el momento, de emprender en los hechos la consumación de un nuevo escenario acorde a la nueva realidad política y social vigentes. ¿Se podrá ver pronto?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Verificado por MonsterInsights