junio 24, 2026

Festival Amado Nervo: críticas, crisis cultural y acusaciones de nepotismo en el CECAN

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amado nervo

Auditorios semivacíos marcaron la edición más cuestionada del festival Amado Nervo.

SUMARIO: El texto de Luis Alberto Bravo Mora retrata un festival Amado Nervo convertido en epitafio cultural: auditorios vacíos, mala organización, falta de visión y acusaciones de nepotismo dentro del CECAN.

“Si destruyes toda una generación de cultura,
es como si nunca hubiera existido.”
GEORGE CLOONEY

Por Luis Alberto Bravo Mora / Colaborador

El festival Amado Nervo: epitafio de una tradición

Terminó el festival Amado Nervo y lo que queda no es un legado, sino un epitafio. Los números hablan con brutal frialdad: auditorios semivacíos, talleres desiertos, figuras ausentes o irrelevantes, promoción inexistente. El resultado es un festival que no solo fracasó en elevar la vara —ya de por sí baja—, sino que la hundió aún más en el fango de la mediocridad.

Entre el lucimiento personal y el botín económico

Lo que alguna vez fue un espacio de encuentro cultural, hoy se reduce a un escaparate de lucimiento personal y a un botín económico. La historia y el legado del poeta que da nombre al festival fueron relegados a un rincón polvoriento, mientras los organizadores se dedicaron a contratar amigos y familiares, como si la nómina del CECAN fuera un club privado. El arte y la cultura, en este esquema, son apenas pretextos para justificar la repartición de favores.

Una institución sin misión

La crisis del festival no es casualidad: es el síntoma de una institución que ha renunciado a su misión. El CECAN demuestra que lo suyo no es el desarrollo cultural ni la promoción artística, sino la administración de un feudo donde la lealtad se mide en parentescos y amistades. El festival Amado Nervo, que debería ser orgullo de Nayarit, se convierte en una oportunidad perdida más.

Indignación ante la erosión cultural

El panorama es triste, sí, pero también indignante. Porque no se trata solo de un festival mal organizado: se trata de la erosión sistemática de la vida cultural de una ciudad que merecía mucho más. El Amado Nervo no murió de falta de público, murió de falta de visión. Y lo que se nos queda es un pobre festival, reducido a caricatura de sí mismo, que confirma que cuando la cultura se administra como negocio familiar, el resultado inevitable es el vacío.

Un adelanto de otro escándalo

Y esto sin contar aún con la burrada que hicieron con la medalla al mérito artístico en donde la trayectoria de dos de nuestras más grandes figuras en la cultura les vino a valer setenta mil chingadas. Pero eso lo veremos en otro espacio.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Auditorios semivacíos marcaron la edición más cuestionada del festival Amado Nervo.

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