abril 16, 2026

La hambruna planificada: Un arma de destrucción masiva

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HAMBRUNA

“Existen recursos realmente suficientes en el mundo

para garantizar que nadie, en ningún lugar,

en ningún momento pase hambre” .

Ed Asner

Por Pedro Gonzales Castro

Rutilo Tomas Rea Becerra

Introducción

La hambruna, lejos de ser una catástrofe natural o un efecto secundario inevitable de los conflictos, se ha utilizado históricamente y en el presente como una herramienta política y militar deliberada para la aniquilación de poblaciones. Dentro de los sectores más radicales y conservadores de la derecha internacional existe la creencia de la teoría malthusiana de que la población crece más de prisa que la capacidad de alimentarla y, por lo tanto, se debe controlar el crecimiento demográfico. Esta estrategia, una forma insidiosa de violencia masiva, constituye un crimen de guerra y, en sus manifestaciones más atroces, un acto de genocidio. La promesa de «nunca más» después de las hambrunas del siglo XX ha sido traicionada por la inacción de la comunidad internacional. Este ensayo sostiene que esta «administración del hambre» no es un accidente, sino un mecanismo deliberado que se perpetúa por el silencio y la complicidad global.

  1. El genocidio por inanición: Perspectiva histórica y legal

La hambruna planificada es, en esencia, un acto de despojo intencional, una imposición de condiciones de existencia que impiden el acceso a los recursos básicos. Su propósito es destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso. Esta táctica se encuentra explícitamente tipificada como un crimen de guerra en el derecho internacional humanitario, particularmente en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

Históricamente, el Holodomor de Ucrania (1932-1933) se erige como un caso paradigmático. Las políticas estalinistas de colectivización forzosa y la confiscación masiva de granos no fueron meras medidas económicas; fueron una estrategia deliberada para aplastar la resistencia de la población ucraniana, resultando en la muerte de millones por inanición. El Holodomor no fue una simple escasez de alimentos, sino un acto de ingeniería social y destrucción política, un genocidio por inanición. Del mismo modo, la hambruna de Bengala (1943) ilustra la instrumentalización de la escasez. La política colonial británica, que priorizó el suministro a las tropas sobre la alimentación de la población local, combinada con la especulación y el acaparamiento, convirtió una situación precaria en una catástrofe devastadora, demostrando cómo las estructuras de poder pueden emplear la hambruna como herramienta de control y exterminio.

  1. El uso contemporáneo de la hambruna como táctica bélica

La hambruna planificada no es un fantasma del pasado; es una realidad brutal en la actualidad. En Yemen, la coalición liderada por Arabia Saudita ha utilizado un bloqueo militar y ataques a la infraestructura agrícola para privar de alimentos y medicinas a millones de civiles, provocando la peor crisis humanitaria del siglo. La hambruna en Yemen no es un efecto colateral de la guerra; es un objetivo. En Sudán, el conflicto actual ha visto a las facciones combatientes impedir sistemáticamente el acceso de la ayuda humanitaria, dejando a la población en una situación de hambre catastrófica. La obstaculización deliberada de la asistencia es una forma de hambruna planificada y un crimen de guerra.

La situación actual en Palestina (Gaza) representa el ejemplo más reciente y brutal de esta táctica. El control de los cruces fronterizos y el bloqueo de la ayuda humanitaria han sido denunciados como parte de una estrategia para forzar el desplazamiento de la población y privar de medios de subsistencia a los civiles (Amnesty International, 2024). El veto de potencias como Estados Unidos a resoluciones de la ONU que piden el cese de las hostilidades y la entrada de ayuda (Amnistía Internacional, 2025) demuestra una complicidad directa en la «ingeniería del hambre», un término que describe la destrucción sistemática de las condiciones de vida de una población.

III. La complicidad global: El silencio como arma letal

El silencio de la comunidad internacional ante estas atrocidades es, en sí mismo, un arma letal. La retórica vacía y la parálisis diplomática de los organismos internacionales, a través de resoluciones no vinculantes y declaraciones de «preocupación», legitiman su propia inacción y evitan la responsabilidad de intervenir de manera decisiva (Power, 2002; Evans, 2008). Esta conducta se enmarca en una economía de la inacción, donde los intereses políticos y económicos, como la continuidad del suministro de armas a los perpetradores (Anadolu Ajansı, 2024-2025), prevalecen sobre la protección de la vida humana.

Como señaló Noam Chomsky (Herman & Chomsky, 1988), en «manufactura del consenso» permite enmarcar los genocidios como «conflictos» o «crisis humanitarias», alejando la obligación legal de actuar. Este control del discurso, analizado por Foucault (1978), es una manifestación clara de cómo el poder se ejerce a través de la gestión de la percepción pública para justificar la pasividad.

Conclusión

La hambruna planificada es una mancha indeleble en la historia de la humanidad que persiste hasta nuestros días. Es el fracaso moral de las naciones y de las instituciones internacionales. La historia, desde el Holodomor hasta Gaza, revela un patrón claro: los perpetradores actúan con la complicidad de aquellos que eligen mirar a otro lado. La dicotomía entre la palabra y el acto es la negación de la humanidad.

La inacción es un crimen. Exigir la rendición de cuentas, la aplicación de sanciones reales y la intervención para detener la hambruna no es una opción, sino una obligación moral. La historia nos juzgará por lo que hicimos, y más aún, por lo que no hicimos. La ciudadanía global debe romper el silencio y la complicidad, demandando que las promesas de «nunca más» se traduzcan en una responsabilidad genuina y acciones decisivas.

COMENTARIO EDITORIAL

Referencias  

  • Amnesty International. (2024). Famine in Gaza: Evidence of War Crimes.
  • Amnistía (2025). Estados Unidos: En pleno genocidio israelí, el veto a la resolución de la ONU que pide que se levanten las restricciones a la ayuda humanitaria en Gaza….
  • Anadolu Ajansı. (2024-2025). ¿Cuál ha sido la respuesta global a la situación en Gaza en términos de las exportaciones de armas?
  • Bernays, E. L. (1928). Horace Liveright.
  • Entman, R. M. (1993). Framing: Toward Clarification of a Fractured Paradigm. Journal of Communication, 43(4), 51-58.
  • Evans, G. (2008). The Responsibility to Protect: Ending Mass Atrocity Crimes Once and for All. The Brookings Institution.
  • Foucault, M. (1978). Microfísica del poder. Las Ediciones de La Piqueta.
  • Herman, E. S., & Chomsky, N. (1988). Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media. Pantheon Books.
  • Holodomor Research and Education Centre. (2023). Holodomor: The Famine-Genocide in Ukraine, 1932-1933.
  • Human Rights Watch. (2024). Informe Mundial 2024: Yemen, Sudán y Palestina.
  • Jowett, G. S., & O’Donnell, V. (2012). Propaganda & Persuasion (5th ed.). Sage Publications.
  • Le Bon, G. (2018). Psicología de las masas. Biblioteca Virtual OMEGALFA. (Obra original publicada en 1895).
  • Mike Davis. (2001). Late Victorian Holocausts: El Niño Famines and the Making of the Third World.
  • Naciones Unidas. (2024). Resolución 2417 del Consejo de Seguridad: El hambre como arma de guerra.
  • Power, S. (2002). A Problem from Hell: America and the Age of Genocide. Basic Books.
  • Schabas, W. A. (2009). Genocide in International Law. Cambridge University Press.
  • Sen, A. (1981). Poverty and Famines: An Essay on Entitlement and Deprivation. Clarendon Press.
  • (2000). Report of the Independent Inquiry into the Actions of the United Nations during the 1994 Genocide in Rwanda. Naciones Unidas.

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