Hay quienes se siguen alegrando cuando llega la caballería
Por Sergio Mejía Cano
Sumario: A partir de la intervención de Estados Unidos en Venezuela, esta columna cuestiona la narrativa que presenta a ese país como salvador del mundo y advierte sobre el poder de la propaganda mediática para justificar invasiones, despojos y agresiones bajo el disfraz de democracia y derechos humanos.
La invasión que algunos celebran
Inevitable no tocar el tema de la invasión de los Estados Unidos a la hermana República Bolivariana de Venezuela y el secuestro de su legítimo presidente, Nicolás Maduro Moros. Aunque ya han corrido ríos de tinta —hoy más golpes de tecla que papel—, el tema sigue generando reacciones encontradas en medios y redes.
Más allá de la diversidad de opiniones, lo que llama la atención es constatar cómo todavía hay personas que creen, sin matices, que Estados Unidos es el país salvador del mundo.
Héroes de ficción y propaganda real
Parte de esta percepción se explica por la influencia cultural de películas, series y cómics donde los héroes estadounidenses siempre combaten al mal y “salvan” al mundo. Batman, Superman, la Mujer Maravilla, el Capitán América o el Hombre Araña no solo entretienen: también construyen imaginarios.
En ese relato, los “buenos” suelen vestir de azul y los “malos” de rojo o negro. Así, para muchos, los gringos son automáticamente los héroes, y los demás, los villanos.
El relato mediático sobre Venezuela
Bajo esa lógica, hay quienes creen que Venezuela ha sido “liberada” de un supuesto dictador sanguinario, narcotraficante y responsable absoluto del hambre y la miseria. Un relato repetido hasta el cansancio por ciertos medios, sin mayor contraste ni análisis.
Se trata del mismo esquema utilizado antes contra Hugo Chávez y ahora contra Nicolás Maduro: bombardeo mediático constante que termina moldeando percepciones, incluso en quienes no investigan más allá del titular.
La acusación como arma política
El autor compara este fenómeno con lo ocurrido en México, donde se ha señalado mediáticamente a Andrés Manuel López Obrador como “narco-presidente” y ahora se intenta hacer lo mismo con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Aunque se trate de acusaciones sin sustento jurídico, el daño se produce cuando parte de la población adopta esas narrativas como verdades absolutas, impulsadas por adversarios políticos y amplificadas por medios afines.
Exilios, testimonios y conveniencia
En redes sociales y algunos medios circulan entrevistas con venezolanos en el exilio que despotrican contra su país y su gobierno. El autor cuestiona si esas voces no responden, en muchos casos, a intereses afectados, resentimientos o simplemente a seguir la corriente mediática.
Recuerda que en México también hay figuras públicas que hablan pestes del país y de su gobierno sin que ello refleje necesariamente la realidad completa.
Cuando la caballería “salva” a los pueblos
La columna cierra con una analogía histórica y cinematográfica: aquellos que de niños celebraban la llegada de la caballería estadounidense para masacrar pueblos indígenas en películas del viejo oeste, hoy celebran las invasiones militares reales.
Con el tiempo, muchos comprendieron que los nativos solo defendían lo suyo y que la caballería no era heroica, sino despojadora. Estados Unidos —concluye el autor— no tiene amigos, tiene intereses; no le importan el dolor de los pueblos, la democracia ni los derechos humanos.
Sea pues. Vale.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

