abril 26, 2026

La sutil ingeniería de la opinión pública: el caso Jalisco

0
SSUMISIÓN SOCIAL

No se debe confundir la verdad

con la opinión de la mayoría”

Jean Cocteau

Por Pedro Gonzales Castro y

Rutilo Tomas Rea Becerra

En el complejo mundo de la comunicación política de hoy, la frontera entre informar y persuadir se ha vuelto casi invisible. Los gobiernos, a todo nivel, usan tácticas como la «ingeniería del consentimiento» (término de Edward Bernays), para modelar cómo la gente piensa y para ganar apoyo. Jalisco es un claro ejemplo de cómo la percepción ciudadana se moldea y gestiona a través de una comunicación estratégica, el uso de medios y apelaciones a la psicología colectiva. Al final, una cosa es ver, y otra, que te dejen ver.

La comunicación como eje de gobernanza

En el Estado agavero, la comunicación del gobierno va mucho más allá de simples comunicados o ruedas de prensa. Es una disciplina organizada que busca, sobre todo, legitimar la administración y obtener el respaldo ciudadano para sus políticas y proyectos. Mediante campañas de publicidad, una constante presencia en redes sociales, discursos bien pensados y una relación estratégica con los medios, el gobierno proyecta una imagen de eficiencia, progreso y cercanía con la gente.

Las estrategias se enfocan en resaltar los logros —sean obras, programas sociales o avances en seguridad— a menudo simplificando problemas complejos. Esta simplificación, que recuerda a la propaganda clásica de Joseph Goebbels sobre la repetición y la claridad, busca asegurar que la narrativa oficial sea fácil de entender y asimilar por el público. Se insiste en los «beneficios» directos para el ciudadano, creando la idea de que la administración trabaja sin descanso por el bienestar de Jalisco. Sin embargo, no hay que olvidar que no todo lo que brilla es oro.

Tocando el inconsciente colectivo al estilo Jalisco

Aquí, en la cuna del tequila y el mariachi, la «ingeniería del consentimiento» de Edward Bernays es evidente, pues el gobierno influye en la opinión pública apelando a deseos subconscientes. Más allá de los datos, el gobierno crea lazos simbólicos y emocionales con sus acciones; por ejemplo, al promover obras viales, enfatiza la «conectividad» y «modernidad» para tocar anhelos como el progreso o el orgullo regional. La comunicación gubernamental explota la identidad jalisciense con símbolos y eslóganes que fomentan la unidad, buscando que los ciudadanos se sientan parte de los éxitos de la administración. Esta apelación a un «alma colectiva» (según Gustave Le Bon) convierte a los individuos en una masa más influenciable por mensajes emocionales y menos crítica. Para el que es de aquí, hasta el polvo le hace bien

El rol de los medios en la construcción del consenso local

El modelo de la «fabricación del consenso» de Noam Chomsky y Edward S. Herman (1988) es fundamental para entender la dinámica mediática en Jalisco. Los medios de comunicación locales, esenciales para la difusión de mensajes gubernamentales, operan bajo filtros estructurales clave.

Primero, la publicidad oficial crea una dependencia económica que puede sesgar la cobertura, incentivando la difusión de mensajes positivos y minimizando las críticas. Aquí se aplica que el que paga, manda. Segundo, el acceso fácil a fuentes oficiales del gobierno como información primaria para los periodistas, puede llevar a una sobre-representación de la narrativa gubernamental.

Tercero, la capacidad del gobierno para ejercer presión («flak») sobre medios o periodistas críticos —ya sea a través de «bots» y «granjas de trolls» en redes sociales, o mediante la retirada de pautas publicitarias— puede disuadir la cobertura negativa y fomentar la autocensura. Como dice el dicho, perro no come perro.

El reto de la ingeniería sutil

La «ingeniería sutil de la opinión pública» en Jalisco, como en cualquier gobierno, plantea serios dilemas éticos. Si la persuasión supera a la información y la influencia opera inconscientemente, la autonomía ciudadana y la calidad del debate democrático se ven comprometidas. El peligro es que una realidad favorable construida impecablemente oculte problemas reales o silencie las críticas.

Para evitar esto, es crucial reforzar la transparencia gubernamental, promover el periodismo independiente y formar una ciudadanía crítica capaz de diferenciar entre información verdadera y propaganda. Aquí, cuentas claras, amistades largas es un principio vital. Aunque la «ingeniería del consentimiento» puede ser útil para el progreso si se aplica éticamente y para el bien común, sin controles, puede derivar en manipulación, impidiendo a los ciudadanos de Jalisco tomar decisiones informadas y participar plenamente en la democracia. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Verificado por MonsterInsights