mayo 4, 2026
quevedo

Por Efraín Moreno Arciniega

Con esta pandemia, bien quedan estos versos de Quevedo:

“¡Qué sin poder decir cómo ni adónde

¡La salud y la edad se hayan huido!

Falta la vida, asiste lo vivido,

Y no hay calamidad que no me ronde”.

Tengo la impresión, no sé Usted, que en estos tiempos de pandemia mucha gente le ha dicho a los ciudadanos de diferentes maneras que somos pendejos.

Ello me preocupa.

Dicen que una mentira repetida mil veces se hace verdad.

Y son tantas las veces que desde el poder mismo nos han dicho pendejos, que se me hace que ya andamos cerca de esas mil.

Al principio ignoraba esas ofensas. Como dice el pueblo sabio:

“A palabras necias, oídos de matancero”.

Empecé notando que, en las conferencias sobre la pandemia, hablan de una curva que se aplana; pero yo veo una línea inclinada que no se aplana; a menos que yo esté pendejo.

Si viviera Quevedo seguro aconsejaría:

“No he de callar,

Por más que con el dedo,

Ya tocando la boca,

Ya tocando la frente,

Silencio avises,

O amenaces miedo”.

Varios gobernadores, sin ningún respeto nos han dicho: “No sean pendejos, quédense en casa”.

Y ahora leo, que un empresario, el que mucho tiempo se negó a cerrar sus tiendas por esta pandemia, dice:

“¿Hasta cuándo van a salir? ¿Hasta que se desapendejen?

Y así, ya la verdad no sé.

Como dijera el gran Quevedo:

“Todo el mundo está trocado,

Solo reina el recibir,

Ya nos venden el vivir

Y vivimos de prestado;

El que tuviere un ducado

Se verá grande en un día;

La balanza más vacía

Subirá más fácilmente,

Todo será diferente

Y si algo de esto no fuere

Será lo que Dios quisiere”.

¡Un saludo para Tod@s!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Verificado por MonsterInsights