Misma fórmula, diferentes actores, un solo objetivo
Misma fórmula, diferentes actores, un solo objetivo
“Cuando los ricos se declaran la guerra,
son los pobres los que mueren”
Jean-Paul Sartre
Por Pedro Gonzales Castro
Rutilo Tomas Rea Becerra
Un guion que se repite: la construcción de un enemigo común
La historia de América Latina se ha tejido con narrativas de intervención y poder, a menudo impuestas desde el exterior. Desde el siglo XIX, un patrón recurrente ha condicionado el destino de la región: la fabricación de un enemigo común para cohesionar a la sociedad en torno a un líder o una ideología. La Doctrina Monroe, proclamada en 1823 por el presidente estadounidense James Monroe, sentó las bases de esta estrategia. Bajo la premisa de «proteger» al continente de las potencias europeas, esta doctrina legitimó la injerencia de Estados Unidos en la región (Morgenfeld, 2023; Oliva Campos, 2023).
En la actualidad, esta fórmula ha evolucionado. La amenaza ya no es el colonialismo europeo o el terrorismo del Medio Oriente, sino un supuesto «narco comunismo», una narrativa de posverdad que fusiona el miedo al crimen y el rechazo a la izquierda (D’Ancona, 2019; Korybko, 2015). Esta táctica ha demostrado ser una herramienta política efectiva que, aunque con diferentes actores en cada país, persigue un solo objetivo: la deslegitimación de la oposición y la consolidación de intereses hegemónicos. Este ensayo explora cómo esta fórmula se manifiesta en las figuras de Álvaro Uribe Vélez, María Corina Machado, Alito Moreno, Lili Téllez y Javier Milei. Asimismo, se contrastará esta narrativa simplista con la compleja realidad del narcotráfico, tal como se documenta en los informes de la ONU.
La fórmula en acción: de la «amenaza externa» a la «narco-amenaza»
Históricamente, la Doctrina Monroe fue el primer gran guion de la política exterior estadounidense, justificando su papel de «gendarme» del hemisferio. Con el tiempo, el enemigo externo se transformó en uno interno: el comunismo. Hoy, la posverdad ha permitido que esta narrativa evolucione a un concepto más sutil y virulento: el «narco comunismo». Este concepto opera en la esfera emocional, no en la racional, al asociar a líderes y movimientos de izquierda con el narcotráfico, un problema real y devastador. Al hacerlo, se les despoja de legitimidad, convirtiéndolos en una amenaza existencial para la seguridad y el orden social.
La aplicación de esta fórmula es evidente en múltiples escenarios latinoamericanos. En Colombia, Álvaro Uribe Vélez consolidó su poder en la lucha frontal contra las FARC, un grupo guerrillero ligado al narcotráfico. Sin embargo, su figura ha sido históricamente señalada por presuntos vínculos con el Cartel de Medellín, una paradoja que ilustra la complejidad de la política colombiana (Coronell, 2024).
La misma narrativa se reproduce en Venezuela, donde María Corina Machado y la oposición han centrado gran parte de su discurso en denunciar un «narco-Estado» o «narco-comunismo» liderado por Nicolás Maduro. Si bien existen graves señalamientos de corrupción y vínculos con el narcotráfico en la cúpula chavista, la estrategia se ha enfocado en reducir la complejidad del problema a una cuestión de etiquetas.
Este mismo guion se ha replicado en México, con figuras de la oposición como Alito Moreno, Lili Téllez y Alessandra Rojo de la Vega utilizando la retórica del «narco comunismo» para atacar, en su momento, al gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) (Trejo Delarbre, 2022) y ahora al gobierno de Claudia Sheinbaum. Su intención es clara: desviar la atención de sus propias controversias y posicionarse como defensores de la democracia ante una supuesta amenaza ideológica y criminal.
Aunque con una terminología distinta, el patrón se extiende hasta Argentina, donde el presidente Javier Milei utiliza una narrativa similar. Su «guerra» contra la «casta» y el «colectivismo» crea un enemigo ideológico ambiguo al que asocia con el fracaso económico y la corrupción. Este discurso es muy similar al que usaba Adolfo Hitler en la Alemania Nazi, recuérdese que en su campaña incluso, el partido que lo postulaba se autodenominaba nacional-socialista, manifestando su gran paradoja.
El informe de la ONU: la realidad frente a la narrativa
La simplista fórmula del «narco comunismo» se desvanece al confrontarla con los datos empíricos de las instituciones internacionales. El Informe Mundial sobre las Drogas de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) desmiente la narrativa de que el narcotráfico es un problema ideológico. El informe detalla que los principales países productores de cocaína, como Colombia, Perú, Bolivia y Ecuador, no están exclusivamente asociados a una agenda política específica (UNODC, 2025). Los datos de la UNODC revelan la complejidad del problema: un vasto entramado de rutas de tráfico, mercados globales y redes criminales que operan con total independencia de las etiquetas políticas. La «fórmula» de la posverdad desvía la atención de esta realidad, impidiendo que la sociedad se enfoque en soluciones estructurales y complejas.
Incluso, académicos y estudiosos de la seguridad nacional, cae en el discurso limitado del fenómeno del crimen organizado como un problema interno de algún país, dejando de lado un análisis más global en donde el tráfico de armas, los compradores principales, o las organizaciones que combaten el crimen organizado, coludidos con estas estructuras, no son tomadas en cuenta, y que, en la mayoría de las veces, son determinantes.
Conclusión: la importancia de la verdad y la desmitificación
La Doctrina Monroe fue el preludio de una estrategia que continúa vigente en América Latina. La narrativa del «narco comunismo» es la versión moderna de una fórmula que utiliza el miedo y la posverdad para crear enemigos y justificar el poder. A través de las figuras de Álvaro Uribe, María Corina Machado, Alito Moreno, Lili Téllez, Alessandra Rojo de la Vega y Javier Milei, se observa la repetición de un guion que busca deslegitimar a la oposición y consolidar el control. Sin embargo, los informes de la ONU demuestran que el narcotráfico es un problema sistémico que no obedece a ideologías políticas. Para que América Latina pueda enfrentar sus desafíos, es fundamental que la sociedad cuestione estas narrativas simplistas y se enfoque en las verdaderas causas de sus problemas. La lucha no es contra un «narco comunismo», sino contra la corrupción, la desigualdad y el crimen organizado, sin importar qué bandera política los ampare.
Referencias
- Coronell, D. (2024). El Dossier Uribe: Las pruebas de la justicia y los informes de inteligencia en contra de un expresidente. Planeta.
- D’Ancona, M. (2019). Posverdad: La nueva guerra en torno a la verdad y cómo combatirla. Alianza Editorial.
- Korybko, A. (2015). Guerras híbridas: De las revoluciones de colores a los golpes. Proyecto del Institute for Strategic Studies and Predictions PFUR. Recuperado de https://www.alainet.org/sites/default/files/guerra_hibrida_espanol_pdf.pdf
- Morgenfeld, L. A. (2023). Nuestra América frente a la doctrina Monroe: 200 años de disputas. Clacso.
- Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). (2025). Informe Mundial sobre las Drogas 2025. Recuperado de https://www.unodc.org/unodc/es/press/releases/2025/June/unodc-world-drug-report-2025_-global-instability-compounding-social–economic-and-security-costs-of-the-world-drug-problem.html
- Oliva Campos, C. (coord.). (2023). La doctrina Monroe contra América Latina y el Caribe (1823-2023): Dos siglos de agresiones, intervenciones e injerencias. Monte Ávila Editores Latinoamericana.
- Trejo Delarbre, R. (2022). Posverdad, populismo, pandemia. Ediciones Cal y Arena.

