Rosario Ibarra de Piedra, seguirá viva en muchas conciencias
Por Sergio Mejía Cano
Si bien todo fallecimiento es lamentable, lo es más cuando pierde la vida una persona que ha dejado profunda huella entre la ciudadanía, como es el caso de la señora Rosario Ibarra de Piedra, quien despertó conciencias en lo que es buscar a un hijo, pues doña Rosario jamás cejó en su empeño de encontrar a su hijo Jesús, desaparecido en 1974; nunca dejó de buscar a su hijo ni perdió la esperanza de encontrarlo como fuera; sin embargo, no lo logró. Pero dejó como legado lo que es enfrentarse al Estado Mexicano, al sistema implantado en lo que fue llamada la guerra sucia que emprendió el Estado en contra de los jóvenes que no estaban conformes con el actuar de los gobiernos de las décadas de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado.
Doña Rosario Ibarra de Piedra, no tuvo empacho en enfrentarse al sistema al señalar claramente que había sido el Estado Mexicano quien había desaparecido a su hijo Jesús, así como a otros jóvenes de aquellos años en que, por el hecho de ser jóvenes, ya era prácticamente un delito y más, si se hacía alguna declaración en contra del sistema; pues al no encontrar a su hijo, hizo todo lo posible a su alcance para encontrar a otros a quienes también llamó hijos, por lo que infinidad de madres y padres de familia tomaron la estafeta de doña Rosario para llevar a cabo la búsqueda de otros tantos jóvenes desaparecidos. Porque infortunadamente, no nada más el hijo de doña Rosario fue, ha sido ni será el único desaparecido, pues hasta hoy en día sigue habiendo desapariciones no nada más de jóvenes por sus ideas, sino que se siguen dando las desapariciones de personas de ambos sexos y todas las edades.
De ahí que hoy en día, hayan surgido los colectivos de madres de familia en busca de sus hijos desaparecidos, como es el caso de uno de estos colectivos de madres del estado de Sonora que, llegaron a Tlajomulco de Zúñiga, en el estado de Jalisco que, por cierto, queda dentro de la zona conurbada de la zona metropolitana de Guadalajara, Jalisco, en donde este colectivo encontró de inmediato varios cadáveres en fincas abandonadas; hecho que molestó mucho al actual gobierno del estado de Jalisco, tal vez porque los tuvo que hacer trabajar a pesar de que, tal y como se ha documentado, el Centro de Medicina Forense de dicho estado está saturado de miles de cadáveres sin identificar, por lo que tal vez por esto, al gobierno jalisciense no gustó el que se hayan encontrado decenas de cadáveres, por lo que trató de minimizar este hecho señalando las autoridades jaliscienses que eran menos los cuerpos encontrados en esas fincas abandonadas en Tlajomulco de Zúñiga; pero no hubo forma de desmentir a este colectivo que, ha seguido buscando. He ahí como cuando se hizo un gran escándalo cuando se descubrió a dos tráileres llenos de cadáveres circulando por varias calles de la zona conurbada de la Perla Tapatía.
Tal vez esto de la apatía mostrada por el gobierno del estado de jalisco, es para no querer mover el agua, pues desgraciadamente, existe la posibilidad de que sigan apareciendo más y más cuerpos. Lo malo de esto es que, en los años llamados como de la guerra sucia, se desaparecían jóvenes por sus ideas disidentes al sistema implantado de estar en contra de la sociedad; sin embargo, ahora los cuerpos que se han encontrado en fosas clandestinas son de inmigrantes tanto de otros países como mexicanos que tal vez iban en busca del sueño americano; pero que quedaron a medio camino sin que se llegase a saber de bien a bien, por qué los desaparecieron.
De ahí que, doña Rosario Ibarra haya despertado consciencias, pues para una madre no hay peor dolor que perder a un hijo; pero mas zozobra e incertidumbre es no encontrarlo, pues tal y como lo afirmó alguna vez las señora Ibarra de Piedra que, lo peor es no saber si ese hijo desaparecido vive y en qué y cuáles condiciones lo estará haciendo, ya que para una madre o padre de familia, cuando ve el cuerpo inerte de su hijo, es un descanso en sí, pues ya no vivirá con la pena de no saber en dónde está su retoño, pues al ver su cadáver es ya estar a sabiendas de que vástago no anda vagando ni sufriendo torturas, sino que ya descansa en paz; pero, al no saber nada, es la incertidumbre lo que también mata el alma de una madre o padre de familia.
Así que la lucha de búsqueda de su hijo y de otras personas emprendida por doña Rosario Ibarra, no ha caído en saco roto, pues su lucha seguirá por siempre, pues la búsqueda seguirá adelante. Descanse en paz, doña Rosario.
Sea pues. Vale.
