junio 19, 2026

Sionismo Transnacional y Gobernanza Subnacional en México

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sionistas

Por Pedro Gonzáles Castro y Rutilo Tomás Rea Becerra

“No dejes en descubrir de los engaños de los hijos de Israel.

Ellos son impostores con pocas excepciones”.

Mahoma

Introducción

El sionismo contemporáneo funciona como un proyecto transnacional que articula instituciones comunitarias, agencias estatales y redes religiosas en múltiples escalas. Desde los estudios de diáspora y transnacionalismo (Cohen, 2008; Glick Schiller et al., 1992; Levitt, 2001), estas redes movilizan capital, identidades y tecnologías que vinculan a comunidades judías globales con Israel y aliados evangélicos. En México operan mediante instituciones urbanas, cooperación tecnológica subnacional y procesos de securitización en territorios vulnerables, generando tensiones políticas y resistencias sociales.

  1. Redes transnacionales y arquitectura institucional del sionismo global

Desde la teoría del Estado‑diáspora (Cohen, 2008) y el transnacionalismo simultáneo (Levitt & Glick Schiller, 2004), el sionismo institucional articula una infraestructura global —WZO, Jewish Agency y Keren Kayemet LeIsrael— que conecta comunidades judías mediante Aliyá, educación y filantropía. En paralelo, el lobby pro‑Israel, especialmente AIPAC, actúa como actor no estatal influyente siguiendo el modelo de lobby étnico descrito por Mearsheimer y Walt (2007) y Ambrosio (2002). Finalmente, el sionismo cristiano combina teología apocalíptica, movilización política y apoyo incondicional a Israel mediante redes evangélicas transnacionales.

  1. Redes comunitarias e identidad: el caso mexicano

En México, las comunidades judías urbanas —particularmente en CDMX, Guadalajara y Monterrey— funcionan como espacios de reproducción identitaria. Las Tnuot Noar, el Centro Deportivo Israelita y organizaciones como KKL México o Keren Hayesod canalizan recursos, socialización temprana y programas culturales que fortalecen el vínculo con Israel.

Desde la teoría del transnacionalismo cotidiano (Levitt, 2001), estas prácticas no implican necesariamente injerencia política, pero sí generan lealtades múltiples que pueden entrar en tensión con debates públicos sobre política exterior, derechos humanos o cooperación internacional.

  1. Securitización y cooperación tecnológica en territorios vulnerables: Chiapas

El caso de Chiapas ejemplifica la securitización subnacional (Buzan et al., 1998; Bigo, 2002). La cooperación con actores israelíes —software de monitoreo, inteligencia y exmilitares— implica transferencia de modelos de seguridad. Desde la tecnopolítica de vigilancia (Lyon, 2007; Zedner, 2009), estas intervenciones requieren evaluar proporcionalidad, efectos en derechos humanos y su impacto en comunidades vulneradas.

  1. Paradiplomacia, tecnología y financiamiento público: el caso Jalisco

En Jalisco, la relación con actores israelíes adopta una forma distinta: cooperación técnica, tecnológica y corporativa. Los convenios en ciberseguridad, gestión hídrica y smart cities se inscriben en la lógica de la paradiplomacia (Aldecoa & Keating, 1999; Tavares, 2016), donde gobiernos subnacionales actúan como actores internacionales.

La asignación de subvenciones públicas a instituciones comunitarias vinculadas a redes sionistas introduce un elemento adicional: la necesidad de garantizar que la cooperación internacional y la asistencia social se mantengan dentro de los principios de transparencia, laicidad y rendición de cuentas.

  1. Bloque de resistencia: solidaridad internacional, espacio público y neurobiología del afrontamiento

La presencia de actores israelíes en Chiapas y Jalisco ha generado contramovilización social por parte de colectivos indígenas, organizaciones de izquierda y grupos de solidaridad con Palestina. Estas resistencias se articulan mediante: marchas; intervenciones simbólicas del espacio público; denuncias de militarización; y paralelismos entre despojo indígena y ocupación palestina.

Desde la psicología de la salud y la neurobiología del trauma (Yehuda & Lehrner, 2018; van der Kolk, 2014; McEwen, 2007), estas movilizaciones pueden interpretarse como mecanismos de regulación emocional colectiva. La acción política funciona como: amortiguador del estrés psicosocial; respuesta al trauma transgeneracional; y estrategia de afrontamiento frente a dinámicas percibidas como opresivas.

Conclusión

El sionismo contemporáneo opera como un sistema transnacional con expresiones diferenciadas: filantropía e identidad en centros urbanos; tecnología, seguridad y paradiplomacia en gobiernos subnacionales; y procesos de securitización en territorios vulnerables. Comprender estas dinámicas exige integrar transnacionalismo, securitización (Buzan et al., 1998), estudios subnacionales y neurobiología del trauma (Yehuda & Lehrner, 2018).

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias  

Aldecoa, F., & Keating, M. (Eds.). (1999). Paradiplomacy in action: The foreign relations of subnational governments. Frank Cass.

Ambrosio, T. (2002). Ethnic identity groups and U.S. foreign policy. Praeger.

Bigo, D. (2002). Security and immigration: Toward a critique of the governmentality of unease. Alternatives, 27(1), 63–92.

Buzan, B., Wæver, O., & de Wilde, J. (1998). Security: A new framework for analysis. Lynne Rienner.

Cohen, R. (2008). Global diasporas: An introduction (2nd ed.). Routledge.

Faist, T. (2000). The volume and dynamics of international migration and transnational social spaces. Oxford University Press.

Glick Schiller, N., Basch, L., & Blanc-Szanton, C. (1992). Towards a transnational perspective on migration. New York Academy of Sciences.

Harvey, D. (2012). Rebel cities: From the right to the city to the urban revolution. Verso.

Kaye, D. (2014). Israel’s Latin American foreign policy: The limits of cooperation. RAND Corporation.

Kellner, D. (2003). The Israeli military and Latin America. Journal of Palestine Studies, 32(4), 15–28.

Kirmayer, L. J., Gone, J. P., & Moses, J. (2014). Rethinking historical trauma. Transcultural Psychiatry, 51(3), 299–319.

Levitt, P. (2001). The transnational villagers. University of California Press.

Levitt, P., & Glick Schiller, N. (2004). Conceptualizing simultaneity: A transnational social field perspective on society. International Migration Review, 38(3), 1002–1039.

Lyon, D. (2007). Surveillance studies: An overview. Polity Press.

McEwen, B. (2007). Physiology and neurobiology of stress and adaptation: Central role of the brain. Physiological Reviews, 87(3), 873–904.

Mearsheimer, J., & Walt, S. (2007). The Israel lobby and U.S. foreign policy. Farrar, Straus and Giroux.

Smith, T. (2016). Foreign attachments: The power of ethnic groups in the making of American foreign policy. Harvard University Press.

Tarrow, S. (2011). Power in movement: Social movements and contentious politics (3rd ed.). Cambridge University Press.

Tavares, R. (2016). Paradiplomacy: Cities and states as global players. Oxford University Press.

van der Kolk, B. (2014). The body keeps the score: Brain, mind, and body in the healing of trauma. Viking.

Yehuda, R., & Lehrner, A. (2018). Intergenerational transmission of trauma effects: Putative role of epigenetic mechanisms. World Psychiatry, 17(3), 243–257.

Zedner, L. (2009). Security. Routledge.

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