agosto 16, 2026

La tecnología digital y los riesgos para la enseñanza y la evaluación académica

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UNAM-EXAMEN

Por Sergio Mejía Cano
️ Tu Revista Perfiles

La polémica en la UNAM reabre el debate

Pues vaya argüende que se armó debido a los exámenes de nuevo ingreso y licenciaturas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) debido a que se detectaron, según lo documentado, fraudes masivos, suplantaciones y el uso de inteligencia artificial en el examen de admisión en línea.

Queda claro que el avance de la tecnología digital crece a pasos agigantados y que puede hacer uso de la misma en varias cosas; sin embargo, se dice que aquí el problema se dio precisa y principalmente en los exámenes en línea y que, por lo mismo, se detectaron infinidad de anomalías por el uso de la inteligencia artificial y de responder preguntas con respuestas no estudiadas o comprendidas del todo por los aspirantes.

El valor de los exámenes presenciales

Sin embargo, para qué tanto rollo debido al uso de la cibernética si todo se pudo resolver haciendo los exámenes a la antigüita, es decir, en forma presencial tal y como se han elaborado desde siempre: con el cuestionario impreso en papel y el alumno con su lápiz o bolígrafo. Así de fácil.

Está claramente documentado que existe un gran déficit en una gran mayoría de profesionistas, como en medicina, debido a negligencias comprobadas efectuadas por quienes se supone tienen los conocimientos necesarios para no incurrir en ellas. Algo similar se ha visto en el estudio del Derecho, donde varios abogados ofrecen interpretaciones distintas sobre una misma norma jurídica.

Cuando el fraude llega a la formación profesional

¿Por qué se dan estas anormalidades en varios profesionistas? Pues precisamente porque se ha detectado y comprobado que sustentaron un examen profesional ya sea copiándolo o comprándolo ya contestado. Esto no es piña ni romanticismo puro, porque hace poco más de cinco años se informó sobre la venta de cuestionarios en una facultad de medicina en Guadalajara, Jalisco, con un costo mínimo de 125 mil pesos.

La supervisión del docente sigue siendo fundamental

La mejor opción para sustentar un examen, desde la primaria hasta lo profesional, es hacerlo de forma presencial. Así sea con acordeones u otro tipo de chanchullos, los docentes tienen mayores posibilidades de detectar trampas y verificar que las respuestas correspondan realmente al conocimiento del estudiante y no a lo que le dictó Google o cualquier otra aplicación de internet.

Se entiende que las y los docentes ya pasaron por esa misma experiencia cuando fueron estudiantes, por lo que pueden identificar conductas sospechosas durante una evaluación.

La tecnología exige nuevas formas de control

Cierta vez leí que, en un profundo sótano de algún edificio del gobierno estadounidense, existía un cuarto de cristal sin cámaras ni micrófonos donde se reunían quienes se dice manejan los asuntos del mundo. Todo ello con el propósito de impedir cualquier grabación de lo ahí discutido.

Claro que algo así no puede concebirse en las aulas escolares; sin embargo, la idea sirve para ilustrar la necesidad de establecer mecanismos que garanticen la autenticidad de los exámenes y eviten, en la medida de lo posible, cualquier tipo de fraude.

Por ello, aunque no se trate de estar en contra del progreso tecnológico, sería preferible examinar a los alumnos de forma presencial que a distancia, porque todo examen realizado en línea puede perder veracidad.

Sea pues. Vale.

🧭 LECTURA POLÍTICA

El debate sobre el uso de la inteligencia artificial en la educación apenas comienza. Casos como el ocurrido en la UNAM obligan a universidades y autoridades educativas a replantear los mecanismos de evaluación para evitar fraudes sin renunciar a las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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