Probablemente se afecten intereses económicos con la llegada de trenes de pasajeros
Por Sergio Mejía Cano
El fin de los trenes de pasajeros y la lógica de la ganancia
Comentando la posible proximidad de que vuelvan a circular los trenes de pasajeros como lo hacían antes de la reprivatización durante el gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León (1994–2000), conviene recordar que en su momento se argumentó que la eliminación de este servicio fue una condición impuesta por la empresa concesionaria. La razón: la prioridad que requerirían los trenes de pasajeros afectaría el tránsito y la rentabilidad del transporte de carga, considerado el segmento más lucrativo.
Un servicio social relegado por el mercado
El transporte ferroviario de pasajeros fue concebido históricamente como un servicio social. Así lo planteó el general Lázaro Cárdenas del Río en 1937, al nacionalizar los ferrocarriles, al señalar que su objetivo principal era facilitar el traslado de las clases más menesterosas. Bajo esta lógica, para los inversionistas privados —enfocados en la ganancia— el servicio de pasajeros no representaba un negocio atractivo, lo que explicaría su eliminación.
El intento de recuperación del transporte ferroviario
La propuesta de restablecer los trenes de pasajeros a nivel nacional surgió durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador y ha sido sostenida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Actualmente, los proyectos ya han sido presentados públicamente, lo que ha generado entusiasmo entre la llamada familia ferrocarrilera y expectativas por la posible generación de empleos, aun cuando muchos exempleados del sistema ferroviario ya no puedan reincorporarse por razones de edad.
Obstáculos, temores y narrativas de riesgo
No obstante, existe la posibilidad de que surjan obstáculos, aprovechando temas como los descarrilamientos para infundir temor entre quienes nunca han viajado en tren o dejaron de hacerlo antes de 1998, cuando el servicio regular desapareció. Aun así, sobreviven experiencias ferroviarias como el tren turístico Chihuahua al Pacífico (Chepe), los trenes tequileros de Jalisco y otros servicios recreativos que muestran la viabilidad del modelo.
Competencia con el autotransporte foráneo
Circulan versiones sobre la reticencia de concesionarios y administradores del autotransporte foráneo ante la posible competencia de los trenes de pasajeros. Aunque el transporte carretero es más rápido, el tren ofrece una experiencia distinta que podría atraer a nuevos usuarios, sobre todo si, como se ha anunciado, se incrementa la velocidad en los tramos donde la topografía lo permita.
Intereses políticos y deterioro deliberado
Desde principios de los años noventa, el auge de líneas como Ómnibus de México y Estrella Blanca coincidió con el abandono del mantenimiento de los trenes de pasajeros. Se documentaron bloqueos de servicios básicos, fallas en coches dormitorio, comedores y observatorios, lo que contribuyó a desalentar a los usuarios. Incluso se llegó a especular sobre vínculos entre políticos de alto nivel y empresas de autotransporte, aunque sin confirmaciones oficiales.
Un debate que trasciende la nostalgia
La posible oposición al regreso de los trenes de pasajeros parece estar vinculada a intereses económicos que podrían verse afectados. Más allá de la nostalgia, el debate abre preguntas sobre el papel del Estado, el derecho a la movilidad y la prioridad entre el lucro privado y el servicio público.
Sea pues. Vale.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

