Ucrania se rearma… con rostro de mujer
>> Congreso aprueba a Yulia Svyrydenko como nueva primera ministra del país, en una clara señal de continuidad con el oficialismo, pero también de renovación en las formas.
Staff Tu Revista Perfiles
En medio del desgaste provocado por más de 1,200 días de guerra, el gobierno de Ucrania ha dado un giro estratégico que trasciende lo militar: el 17 de julio, el Parlamento aprobó la designación de Yulia Svyrydenko como nueva primera ministra del país, con 262 votos a favor, en una clara señal de continuidad con el oficialismo, pero también de renovación en las formas.
Economista de formación, con 39 años y una carrera marcada por la tecnocracia, Svyrydenko ya ocupaba cargos de alto nivel como ministra de Economía y viceprimera ministra. Hoy asume la jefatura de gobierno con una tarea monumental: duplicar la producción nacional de armamento para reducir la dependencia del apoyo occidental, al tiempo que impulsa reformas económicas de fondo.
La reconfiguración del gabinete también incluye a Denys Shmyhal, el ahora ex primer ministro, quien fue nombrado ministro de Defensa en una fusión inédita con la cartera de Industrias Estratégicas. El mensaje es claro: el frente interno se considera tan vital como el de batalla.
Sin embargo, no todos celebran el cambio. Sectores opositores acusan que el nuevo gabinete responde más a la oficina presidencial que a una agenda parlamentaria independiente. Algunos críticos incluso han calificado a Svyrydenko como “una extensión del poder de Andriy Yermak”, el influyente jefe de gabinete del presidente Zelenski. Otros advierten que, bajo la ley marcial vigente, el Ejecutivo mantiene una verticalidad que deja poco margen al disenso.
Aun así, el nombramiento de Svyrydenko marca un punto simbólico y político importante: por segunda vez en su historia, Ucrania es encabezada por una mujer. Y esta vez, no en medio de reformas democráticas sino en plena guerra. En palabras de un legislador que apoyó su designación: “Ella no viene a administrar la paz, sino a liderar la resistencia.”
Con este relevo, el gobierno ucraniano asume también cara de mujer, enviando una señal al mundo de que la reconstrucción —y la defensa— puede llevarse adelante desde una nueva sensibilidad, sin perder firmeza. Un rostro distinto, pero no menos decidido, frente a un conflicto que no se sabe cuando pueda terminar.

