De la transformación al reciclaje: Morena y el regreso de los eternos
Por Manuel Rueda
Tu Revista Perfiles
Con un movimiento apenas disfrazado, Morena ha decidido patear la promesa de regeneración democrática y abrir de nuevo la puerta a la reelección inmediata de sus representantes populares. Lo que se celebró como un regreso al principio maderista del “sufragio efectivo, no reelección” ha sido desmantelado por la lógica de conservar el poder a toda costa.
El Senado aplazó la puesta en vigor tanto de la prohibición de reelección como del nepotismo hasta 2030, a pesar de que la propuesta original de Claudia Sheinbaum contemplaba que estuviera vigente para 2027 (El Universal). Esta decisión se tomó junto con aliados del Partido Verde y el PT, con críticas sobre favoritismo a figuras del oficialismo.
A pesar de ello, el Consejo Nacional de Morena debatió internamente la idea de aplicar ya estas restricciones, aunque sin consenso unánime. El vicecoordinador Alfonso Ramírez Cuéllar incluso afirmó: “2027 es buen momento para que la reforma en materia de reelección inmediata y nepotismo entre en vigor” (Cámara de Diputados).
Pero la mayoría parlamentaria decidió mantener abierta esa puerta: el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, confirmó públicamente que los 253 diputados morenistas podrán buscar reelección en 2027, a pesar del principio que originalmente defendía el partido (Latinus). Incluso circuló un tuit interno donde una legisladora celebró con un escueto: “¡Gloria a Dios!”.
Aunque Luisa María Alcalde —dirigente nacional de Morena— había anunciado que el partido propondría modificaciones estatutarias para prohibir la reelección desde 2027, finalmente este candado no fue aprobado a tiempo ni se incorporó como mandatario. En rueda de prensa en julio, Alcalde confirmó que, en lo que respecta a candidaturas de diputados y alcaldes, la no reelección se aplicará hasta el 2030, en línea con la reforma constitucional aprobada, pero dejó abierto el debate si algún consejero lo propone ante el Consejo Nacional GrupoMilenio+.
Esta decisión contraviene la narrativa original de renovación. La reelección sin límites fomenta castas políticas, clientelismo institucionalizado y la consolidación de tribus internas que petrifican la pulsión democrática. En lugar de oxigenar el sistema, lo perpetua.
Este retroceso no es técnico: es político y profundamente cínico. Morena habla de continuidad, pero prepara el terreno para reproducirse sin renovarse.
Hoy, Morena juega con fuego. El poder no se hereda: se legitima con límites y alternancia.
Si no corrige el rumbo, corre el riesgo de convertirse en una versión 4T del PRI, con lealtades compradas, curules heredadas y estructuras políticas inmóviles.
La ciudadanía no votó por eso. Votó por un cambio.
Y el cambio no se mide por cuántas veces repiten los mismos nombres, sino por cuántas veces se atreven a no volver.
No es tarde para rectificar, pero el tiempo se agota.
