Misión cumplida de Vicente Fox Quesada
Vicente Fox Quesada llegó a la Presidencia de México en 2000 como candidato del PAN, en una alternancia que puso fin a décadas de gobiernos priistas. Hoy es muy su “cuate”
✍️ Por Sergio Mejía Cano
Tu Revista Perfiles
Aquella noche del 2 de julio de 2000, cuando se estaba confirmando el triunfo de Vicente Fox Quesada a la Presidencia de la República, este acudió a las inmediaciones del Monumento a la Independencia, en donde ya se habían reunido varios ciudadanos para celebrar el triunfo del candidato del PAN.
- La promesa de no fallar
Cuando Vicente Fox se hizo presente en el templete ahí armado, la multitud comenzó a gritar: “¡No nos falles, no nos falles!”. Fox Quesada puso una cara de sorpresa, tal como si no comprendiera el significado de este grito, como si no entendiera a dónde había llegado; una expresión que, para los lectores de las reacciones del cuerpo humano, posiblemente podría interpretarse como si el propio Fox Quesada reconociera en aquel momento que ya lo habían descubierto y que sí iba a fallar, y mucho, a quienes creyeron en sus dimes y diretes de que sacaría al PRI de Los Pinos para siempre.
Su respuesta fue: “No les voy a fallar”.
Sin embargo, prácticamente desde su toma de posesión comenzó a fallar al enarbolar un crucifijo en los días posteriores a la ceremonia de su investidura como presidente de la República Mexicana.
Ya una vez designado como presidente electo, acudió a la Basílica de Guadalupe a agradecer su triunfo, arrodillándose ante la imagen religiosa, por lo que, de entrada, desconoció automáticamente el Estado laico que rige en nuestro país; aunque, claro está, hubo personas que decían a quienes criticaban su asistencia a la Basílica que aún no tomaba protesta ni había dicho que respetaría y haría respetar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Pero ¿y cuando enarboló el crucifijo de madera que le dio una de sus hijas en el Auditorio Nacional? Ahí sí ya había protestado cumplir nuestra Carta Magna; sin embargo, al parecer, le valió gorro violar flagrantemente el Estado laico.
Pero, además, rompió infinidad de protocolos acordes con lo que significa la investidura presidencial, mostrándose dicharachero, muy echado para adelante; como aquella noche del 15 de septiembre, cuando, después del tradicional Grito, quitándose el saco le gritó al cantante Manuel Mijares: “Ahí te voy, Manuel”, cuando este ya estaba cantando en la Plaza de la Constitución, también conocida como el Zócalo.
- Las “tepocatas” y las “víboras prietas”
Cuando Vicente Fox comenzó su campaña para buscar la candidatura a la Presidencia de la República y ya una vez como candidato, decía constantemente, en referencia a los priistas, que acabaría con las “tepocatas, alimañas, víboras prietas” y que caerían una gran cantidad de “peces gordos”.
Frases que, obviamente, llamaron la atención de mucha gente; gente que se dejó encampanar y se fue con esa finta que, con el tiempo y a lo largo de su sexenio, demostró claramente lo que varios sectores de la sociedad intuían: que era un vil títere manipulado por su padre putativo, Carlos Salinas de Gortari.
Vicente Fox no solo no sacó a las tepocatas, alimañas y víboras prietas de Los Pinos, sino que las alimentó, engordó y protegió para tiempos venideros, mientras se creaba otro ser manipulable y moldeable: Enrique Peña Nieto, sin preocuparse en lo absoluto del sucesor de Fox, pues ya estaba listo el siguiente títere: Felipe Calderón Hinojosa.
- El obstáculo llamado López Obrador
Nada más que había una nube muy pesada en el horizonte que había que bloquear a costa de lo que fuera y de cualquier modo: Andrés Manuel López Obrador.
Pero no había problema alguno, pues el aparato poderoso del PRI seguía en vigor, el que ya había sorbido el menguado poder del PAN, por lo que se ideó el desafuero del entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, por el que no hubo problema al inventarle algo absurdo, pues PRI y PAN sabían que, con su mayoría en ambas Cámaras legislativas y el Poder Judicial de su lado, no tendrían bronca alguna para desaforar a quien lideraba las encuestas en la preferencia del electorado para las elecciones presidenciales de 2006: precisamente, Andrés Manuel López Obrador.
- El “beso de Judas”
Pero no contaban los ya abiertamente declarados como prianistas con esa preferencia del electorado, que era real y no ficticia como todo lo que inventaban en las otrora dos fuerzas políticas del país: PRI y PAN, por lo que tuvieron que dar marcha atrás en cuanto a no dejar aparecer en la boleta electoral a su acérrimo adversario.
Vicente Fox le dio el beso de Judas a Josefina Vázquez Mota y prefirió a Enrique Peña Nieto y, ahora, se arrodilla ante Alejandro Moreno Cárdenas diciendo:
“Misión cumplida”.
Sea pues. Vale.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

