El portazo en Huauchinango, Puebla
Por Sergio Mejía Cano
En un evento privado en Huauchinango, Puebla, en donde se estaba supervisando la entrega de apoyos a los damnificados por el huracán Grace en esa entidad, y en donde participaba el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se introdujeron casi 300 personas, pertenecientes, se dice, a diversas organizaciones sociales, entre ellas posiblemente la de “Antorcha Campesina” que, precisamente la nombró el mismo presidente, para reclamarle al primer mandatario de que no habían recibido ningún tipo de apoyo.
Por fortuna, la cosa no pasó a mayores, pues el mismo presidente AMLO, calmó los ánimos mediante el diálogo, aclarándoles a los intrusos que los beneficios ahora son entregados sin intermediarios, sino que se entregan en forma directa después de hacer un censo comunidad por comunidad, casa por casa y familia por familia, por lo que les preguntó a los manifestantes si preferían el anterior esquema o que ahora la ayuda se entregara en forma personal, a lo que los inconformes accedieron prefiriendo que se entregaran los apoyos sin intermediario alguno. Y por último, terminaron estos invasores al evento, respondiendo afirmativamente a los “vivas” al pueblo, al estado y a México que lanzó AMLO.
Sin embargo, este hecho despertó en varias personas la sospecha que, AMLO podría ser agredido en cualquier momento y en cualquier instante, por lo que se dice que debería de ampliar su equipo de seguridad, porque por más que diga AMLO que la gente lo quiere, hay quienes piensan que algún día podría saltar al ruedo alguien con ganas de agarrar sus minutos de fama tratando de hacerle daño al actual presidente de la República.
Claro que para todo hay gente y no podría faltar algún descerebrado que quisiera saltar a la fama; descerebrado, porque alguien con cerebro sabe y entiende que el atentar contra AMLO sería contraproducente, que no sería viable en ninguna forma, que lo convertirían en mártir y que, un posible atentado generaría una desestabilidad en el país de tal magnitud que, ni quien fuera el autor intelectual podría parar de ningún modo y además, desataría una serie interminable de investigaciones que destaparían más de una cloaca que se dirigiría a quienes pudieran resultar beneficiados en caso de la desaparición de AMLO, sobre todo si quien supliera al actual presidente volviera al esquema anterior de que los ricos y más potentados del país volvieran a evadir impuestos, que volviera la subcontratación, también conocida como “outsoursing”, el retiro de apoyos a los adultos mayores, las becas a discapacitados; pero sobre todo, que se volvieran a fortalecer a los inversionistas que quieren acaparar la electricidad y el petróleo queriendo desmantelar de una vez y para siempre a la Comisión Federal de Electricidad y Petróleos Mexicanos, tal y como se tenía contemplado hacer en los sexenios anteriores.
Desde luego que hay quienes dicen que tal vez no se prendería el país; pero quién sabe qué pasaría, pues ya se sabe y se tiene comprobado que AMLO cuenta con mucho apoyo de un amplio sector de la población, y es de ahí en donde se podría prender la mecha. Por eso, tal vez sí haya algún dolido por haber perdido prebendas y canonjías que haya pensado en hacerle daño a AMLO, pero bien asesorado, a la mejor le hicieron ver que sería lo más insensato por el momento, que se generaría un caos tremendo y que posiblemente tardarían años en poder restablecer la calma.
Es probable que AMLO esté consciente de esto, tanto de que la gente lo protege y de que cuando alguien decide hacerle daño a alguien, no hay poder humano que lo impida, pues tal vez tenga en mente aquellas palabras que se le atribuyen a John F. Kennedy, cuando se le preguntó que si no temía por su vida, respondiendo Kennedy que, si una persona está determinada en hacerle daño a otra, nada podría impedirlo; palabras más, palabras menos.
Comentando esto de la irrupción al evento en Huauchinango, Puebla, con algunos camaradas, no faltó quien dijera que existía la posibilidad de que haya sido un montaje para que AMLO se luciera y saliera avente y fortalecido, tal y como sucedió; sin embargo, las imágenes de esto que se le está llamando “el portazo”, dicen todo lo contrario por las caras de los invitados y movimiento de gente alrededor de AMLO y demás asistentes, lo que indica que sí estaban preocupados de que algo saliera mal, de ahí el acercamiento de un elemento militar con el Secretario, General Luis Crescencio Sandoval y del asistente del gobernador poblano.
Sea pues. Vale.
