DOS HERMOSOS POEMAS
Por Efraín Moreno Arciniega
José Emilio Pacheco nos dice en su hermoso Poema
EL Mañana,
A los veinte años nos dijeron:
“Hay que sacrificarse por el mañana”.
Y ofrendamos la vida
En el altar del Dios que nunca llega.
Me gustaría encontrarme, ya al final,
Con los viejos Maestros de aquel tiempo.
Tendrían que decirme, si de verdad,
Todo este horror de ahora,
Era el mañana.
Este año hay que leer mucha poesía.
Ello reconforta mucha el espíritu en los momentos que todos tenemos necesidad de algo.
Víctor Hugo nos legó otro poema muy hermoso,
TE DESEO
Te deseo primero que ames,
Y que amando, también seas amado;
Y que de no ser así, seas breve en olvidar;
Y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
Sepas ser sin desesperar.
Cuántas veces nos ha acontecido: un amor frustrado, una desilusión familiar, una ida repentina de un familiar. Víctor Hugo nos aconseja: admitir las cosas como son, sin rencores ni odios, y para adelante.
Te deseo también que tengas amigos,
Y que, incluso, malos e inconsecuentes
Sean valientes y fieles, y que por lo menos
Haya uno en quien confiar sin dudar.
Sí, a los amigos se les acepta como son; no son seres perfectos, son como son; pero así nos quieren y así los queremos; y allí están siempre con nosotros, en las buenas y en las malas.
Y porque la vida es así,
Te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta.
Para que algunas veces te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos
Haya por lo menos uno que sea justo,
Para que no te sientas demasiado seguro.
Los enemigos son parte de la vida: unos abiertos, los conocemos, nosotros mismos hemos decidido ello; ellos lo saben. Pero hay unos ocultos, en los que incluso muchas veces hemos confiado, esos son los peligrosos; porque no los contábamos en dicho grupo. Sin embargo, son parte de nuestras vidas y a enfrentarlos; con un consejo: en todos ellos, no todo es negro.
Te deseo además que seas útil,
Mas no insustituible,
Y que en los momentos malos.
Cuando no quede más nada,
Esa utilidad sea suficiente
Para mantenerte en pie.
Sí, cuántas veces nos creemos indispensables; sobre en casa; las plantas, las mascotas, la basura; pero hay alguien nos debe reemplazar en estas pequeñas pero grandes tareas del hogar; y que cuando no se realicen, las mismas sean para recordarles a todos que allí estuvimos.
Igualmente, te deseo que seas tolerante,
No con los que se equivocan poco,
Porque eso es fácil; sino con los que
Se equivocan mucho e irremediablemente
Y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
Sirvas de ejemplo a otros.
Tener mucha paciencia con los hijos; con los compañeros de trabajo; con los amigos. Recordemos: nadie es perfecto.
Te deseo que siendo joven
No madures demasiado a prisa,
Y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
Y que siendo viejo no te dediques al desespero,
Porque cada edad tiene su placer y su dolor,
Y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Hay que saber vivir nuestras edades; no es bueno que siendo joven nos comportemos como niños o como viejos; o que siendo viejos, sigamos creyendo y actuando como jóvenes.
Te deseo de paso que seas triste,
No todo el año sino apenas un día,
Para que en ese día descubras
Que la risa diaria es buena,
Que la risa habitual es sosa y
La risa constante es malsana.
Es verdad; cómo molesta esa risa malsana, ruidosa, que sin venir al caso algunas personas manifiestan
Te deseo que descubras,
Con urgencia máxima,
Por encima y a pesar de todo,
Que existen, y te rodean,
Seres oprimidos,
Tratados con injusticia y personas infelices.
En el mundo egoísta en que vivimos, ya no volteamos a ver al prójimo: no nos interesan los problemas de los otros; nos hemos hecho malos, egoístas, indiferentes al dolor ajeno; primero están nuestros problemas, lo de los otros no nos importan; sin saber ni siquiera, que los nuestros son nada, comparados con los que los otros padecen.
Te deseo que acaricies un perro,
Alimentes a un pájaro,
Y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
Porque de esa manera,
Sentirás bien por nada.
Nada más hermoso que la compañía de los animales; y de todo ello, lo más bello es la compañía de un perro; quien no ha visto la forma de mirar de un perro, no ha visto la mirada de Dios.
Deseo también que plantes una semilla,
Por más minúscula que sea,
Y la acompañes en su crecimiento,
Para que descubras de cuántas vidas
Está hecho un árbol.
Sí, hay que amar mucho a las plantas; ellas nos han hecho siempre bien a nuestras vidas.
Te deseo además, que tengas dinero,
Porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez al año,
Pongas algo de ese dinero frente a ti, y digas:
“Esto es mío”; sólo para que quede claro
Quién es el dueño de quién.
Que nunca el dinero sea el dueño de nuestras vidas; no hagamos de él nuestro proyecto de ser; con ello, nos volvemos muy materialistas; porque los valores de un hombre están mucho más allá de esa visión simplista de las cosas.
Te deseo también
Que ninguno de tus afectos muera,
Pero que si muere alguno,
Puedas llorar sin lamentarte; y sufrir
Sin sentirte culpable.
Por esto a la gente hay que amarla mucho en vida; lo mismo que a nuestros animales; de esta manera sólo nos queda el duelo, pero también la satisfacción de que se fueron sabiendo cuánto los queríamos.
Te deseo por fin que, siendo hombre
Tengas una buena mujer;
Y que siendo mujer, tengas un buen hombre,
Mañana y al día siguiente,
Y que cuando estén exhaustos y sonrientes,
Hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
No tengo más que desearte.
¡Feliz año 2026 para Todos!
