«Confeccionar la esperanza»: el llamado de Pavel Jarero a cuidar el legado de la transformación
>> “El traje a veces requiere ajustes, pero estamos listos para seguir avanzando con convicción y dignidad”, expresó el senador nayarita.
Por Manuel Rueda
Desde un rincón entrañable de su memoria, el senador Pavel Jarero trajo al presente la imagen de su madre costurera, en Villa Hidalgo, ajustando vestidos con su vieja máquina Singer. Ese recuerdo —profundamente simbólico— fue el punto de partida para hablar del país que, como un traje, se ha ido confeccionando a la medida del pueblo desde la victoria de Andrés Manuel López Obrador en 2018.
“Nunca hay que olvidar ese momento histórico”, dijo. Desde entonces, sostuvo, se comenzaron a tejer las reformas que hoy componen el “traje de la Cuarta Transformación”: pensiones para adultos mayores, becas para jóvenes, consulta a los pueblos originarios, revocación de mandato, y una apuesta decidida por la justicia social.
Pero el mensaje no fue sólo político. Fue una profunda declaración de principios y afectos. Jarero habló de sus hijas, de los sueños que tiene para ellas: “Que no las discriminen, que no las acosen, que no las golpeen ni las maten”. Y añadió: “Yo lucho por la libertad del pueblo, por una convivencia más humana, más fraterna, más solidaria”.
Con emoción en la voz, celebró que el país eligiera el 2 de junio a la primera mujer presidenta, Claudia Sheinbaum, con más de 36 millones de votos. “Ganamos y logramos la mayoría calificada para seguir transformando”, afirmó. No dejó pasar la oportunidad para contrastar esa victoria con los retrocesos del pasado: el desmantelamiento del ejido, la privatización de las pensiones y la subcontratación laboral, todas reformas avaladas —recordó— por el PRI y el PAN.
El senador llamó a cuidar el legado de López Obrador y a apoyar a Sheinbaum en la construcción del “segundo piso” de la transformación. “El traje a veces requiere ajustes, pero estamos listos para seguir avanzando con convicción y dignidad”, expresó.
Al cierre, Jarero definió su lucha como la de un hombre de convicciones firmes, que no cambia de bandera por cálculo político. “Yo soy un militante de izquierda, y seguiré siendo un constructor de esta patria nueva, desde la trinchera que me toque”.
“Lo mejor está por venir”, concluyó, ante un público que, como él, cree que la historia la escriben quienes luchan con el corazón abierto.
