Descarrilamiento del Tren Interoceánico: un fallo determinante que no convence a todos
Sumario: El dictamen de la Fiscalía General de la República que atribuye el accidente a error humano genera dudas entre trabajadores ferroviarios, quienes cuestionan la ausencia de otras posibles causas.
Un dictamen que ya generaba polémica
Por Sergio Mejía Cano
Era de esperarse que, ahora que se presentó por parte de la titular de la Fiscalía General de la República, Ernestina Godoy Ramos, el dictamen final sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico daría de qué hablar, en el entendido de que lo que se dijera al respecto no satisfaría a diversos sectores de la sociedad; pero, sobre todo, a detractores y adversarios de la actual administración federal.
La versión oficial: error humano
Según se documenta, Ernestina Godoy señala como causa principal de este accidente —en donde fallecieron por lo menos 14 pasajeros y hubo más de 100 heridos— un error humano debido al exceso de velocidad, descartando posibles fallas en la rehabilitación de la vía férrea, la topografía o un probable sabotaje.
Por ello, se señala como responsables tanto al conductor, al maquinista y al despachador.
Las dudas desde el gremio ferroviario
Este señalamiento es lo que llama más la atención a trabajadores ferroviarios tanto jubilados como pensionados, así como activos y liquidados, debido a que, por la magnitud de los daños, este tren tuvo que ir a más de 50 kilómetros por hora (KPH).
Sin embargo, es aquí en donde entran las funciones del conductor del tren: en caso de ver que el maquinista va a una velocidad muy por encima de la máxima autorizada, tiene que hacer lo necesario para que se reduzca la velocidad, ya sea llamándole la atención o aplicando los frenos de emergencia de inmediato.
Pero no nada más el conductor, ya que en caso de que en la tripulación vaya uno o más garroteros —también conocidos antiguamente como guardafrenos—, también deben de tomar cartas en el asunto de inmediato. No así el personal de sobrecargos que atienden a los pasajeros, pues su capacitación no versa en el manejo de los trenes.
El papel clave del despachador
También está el papel que tiene que desempeñar el despachador de trenes, quien se supone monitorea constantemente la ubicación de los trenes en el tramo a su cargo.
En caso de traer trenes en contra, debe fijarles un punto de encuentro en determinado ladero o escape, tomando el tiempo del recorrido de acuerdo a velocidad y distancia. Si un tren llega con mucha anticipación a una estación, debe detenerlo para verificar la causa, lo que podría evidenciar exceso de velocidad.
¿Un error colectivo o algo más?
Sin embargo, es poco probable que estos tres empleados hubiesen estado inmersos en el mismo error colectivo de exceso de velocidad, así como el o los garroteros, ya que es muy notorio cuando un tren va a exceso de velocidad.
No solo por el movimiento del tren, sino por la rapidez con la que pasan la vegetación, postes y señales fijas, además de que los tripulantes deben portar tablas de velocidad que permiten medir el tiempo conforme al desplazamiento.
Un entorno que agravó la tragedia
Queda claro que lo que hizo más caótico este descarrilamiento del Tren Interoceánico fue el hecho de haber ocurrido en una zona sinuosa y con un barranco a uno de sus lados, lugar donde cayó uno de los coches, provocando los daños más severos y la pérdida de vidas.
Las sospechas que no se disipan
Compañeros ferroviarios que trabajaron en el departamento de vías y estructuras, algunos de ellos que llegaron a jefes de vía, insisten en la extrañeza de los daños generados, pero no pueden emitir una conclusión definitiva sin inspeccionar directamente el punto del accidente.
Esto deja abierta la posibilidad de otras causas, incluso un posible sabotaje, aunque —como señala el propio autor— esa es otra historia.
Lo que dice el reglamento ferroviario
En el reglamento estándar de transportes que rigió en el Ferrocarril del Pacífico (FCP), en su regla número 843 se establece:
“El conductor tiene bajo su cargo inmediato la dirección general y gobierno de un tren; consecuentemente, todas las personas empleadas en el mismo, tendrán que obedecer sus instrucciones. En caso de haber alguna duda acerca de la autorización o seguridad para seguir la marcha, por cualquier causa, consultará el conductor con el maquinista y será responsable al igual que este, por la seguridad y manejo debido del tren…”
Conclusión abierta
Sea pues. Vale.
En Tu Revista Perfiles, respetamos absolutamente la voz del autor.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

