junio 25, 2026

El estrés como subproducto estratégico del capitalismo contemporáneo

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ESTRES

Descansar también es productividad”.

Anónimo

Por Pedro Gonzales Castro

Rutilo Tomas Rea Becerra

El estrés en el siglo XXI no es solo una cuestión individual, es un subproducto estratégico del capitalismo contemporáneo, impulsado por la búsqueda incesante de crecimiento económico y productividad. Factores como la presión por la eficiencia, la competencia extrema y la flexibilización laboral crean un ambiente de ansiedad y agotamiento crónico.

Raíces Históricas y Críticas Actuales

Esta problemática tiene antecedentes históricos: ya en el siglo XIX, Federico Engels (1845) describía las brutales condiciones laborales que generaban miseria en la clase obrera, una lógica de priorizar el capital sobre el bienestar que persiste. En el siglo XX, Vladimir Lenin (1916) señaló cómo la concentración de capital y la expansión global intensificaban la competencia y la explotación, derivando en el estrés laboral actual.

En un periodo más reciente, la transición a una «sociedad del rendimiento», que analiza Byung-Chul Han (2010), se señala al individuo como su propio explotador. La autoimposición de productividad, impulsada por la promesa de éxito, conduce al estrés y patologías como la depresión y el burnout. La flexibilización laboral, aunque presentada como libertad, a menudo precariza el empleo y difumina los límites entre vida personal y profesional, generando ansiedad por la incertidumbre, como expone Richard Sennett (2000). La cultura de la competitividad, exacerbada por redes sociales y la comparación constante, fomenta una presión psicológica intensa y una sensación de insuficiencia, reflejo de una «modernidad líquida» señalada por Zygmunt Bauman (2000).

La Medicalización del Malestar y Causas Estructurales

La psiquiatra Joanna Moncrieff (2009) critica el modelo que atribuye el estrés crónico y la depresión a desequilibrios químicos, sugiriendo que la medicación del malestar desvía la atención de las causas sociales y estructurales del sufrimiento, como las que son inherentes al capitalismo. Esta visión se alinea con Johann Hari (2018), quien argumenta que la depresión y la ansiedad provienen de «desconexiones» profundas en la vida moderna: de la naturaleza, la comunidad, el trabajo significativo, el estatus social y un futuro creíble. Muchas de estas desconexiones son exacerbadas por dinámicas capitalistas como el individualismo competitivo y la inseguridad económica.

Hari propone que, para abordar el estrés, es esencial ir más allá de soluciones farmacológicas individuales y enfocarse en reconectar a las personas con aquello que nutre su bienestar. Esto implica repensar las estructuras socioeconómicas que fomentan la desconexión. En última instancia, la priorización del beneficio económico sobre el bienestar humano es una característica intrínseca del capitalismo que genera ambientes laborales estresantes, con cargas excesivas y falta de inversión en la salud de los trabajadores.

Conclusiones y tareas pendientes:

El estrés es una consecuencia directa del capitalismo, impulsado por la presión constante de rendimiento, la flexibilización laboral, la competencia y la priorización del beneficio económico, como ya indicaban Engels y Lenin. Es esencial reconocer las raíces socioeconómicas del malestar, como señalan Moncrieff y Hari, para abordarlo de manera integral. Esto implica crear políticas públicas que prioricen el bienestar sobre la productividad ilimitada, fomentar una conciencia social crítica, fortalecer las redes de apoyo y reimaginar modelos económicos centrados en la sostenibilidad y la salud humana. Solo mediante la acción política y comunitaria podremos mitigar el estrés y construir una sociedad más justa y saludable.

Referencias:

  • Bauman, Zygmunt. (2000). Vida líquida. Paidós.
  • Engels, Federico. (1845). La situación de la clase obrera en Inglaterra. Varios editores.
  • Han, Byung-Chul. (2010). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.
  • Hari, Johann. (2018). Lost Connections: Uncovering the Real Causes of Depression – and the Unexpected Solutions. Bloomsbury Circus.
  • Lenin, Vladimir Ilich. (1916). El imperialismo, fase superior del capitalismo. Varios editores.
  • Moncrieff, Joanna. (2009). The Myth of the Chemical Cure: A Critique of Psychiatric Drug Treatment. Palgrave Macmillan.
  • Sennett, Richard. (2000). La corrosión del carácter: Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Anagrama.

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